26 de marzo - 2026

* Fueron detectadas diversas cuentas en aplicaciones y redes sociales que falsifican su voz y difunden contenido manipulado para dañar su imagen.
Desde hace meses, la senadora tlaxcalteca Ana Lilia Rivera enfrenta una campaña de desinformación en su contra, luego de que se detectaran diversas cuentas en redes sociales que utilizan herramientas de Inteligencia Artificial para falsificar su voz y difundir mensajes apócrifos.
Estos materiales buscan tergiversar sus posturas e incluso atribuirle frases e ideas que nunca ha expresado, con el objetivo de desacreditar su trabajo legislativo y afectar su imagen pública frente a la ciudadanía.
La difusión de audios y videos manipulados con IA forma parte de una estrategia de guerra sucia que, más que crítica política, se sustenta en la alteración de información y la construcción de narrativas alejadas de la realidad. En estos contenidos se emplean tecnologías avanzadas para simular declaraciones, lo que incrementa el riesgo de engaño entre la población.
Este tipo de prácticas ocurre en un contexto político relevante en Tlaxcala, donde la senadora se ha mantenido por más de un año como puntera en todas las encuestas rumbo a la gubernatura de 2027, con un contundente respaldo de la ciudadanía. Precisamente por ello, en los últimos meses se ha intensificado la guerra sucia en su contra, acompañada de una gran cantidad de propaganda pagada que busca frenar su crecimiento y confundir a la opinión pública.
Cabe destacar que casos similares se han documentado anteriormente en la vida política nacional, donde figuras como el expresidente Andrés Manuel López Obrador y la actual presidenta Claudia Sheinbaum Pardo han sido objeto de campañas de desinformación mediante el uso de herramientas tecnológicas para manipular contenidos.
Ante ello, se advierte que la difusión de materiales falsificados mediante Inteligencia Artificial podría derivar en responsabilidades legales, incluso de carácter penal, al vulnerar derechos y afectar la reputación de las personas mediante información fabricada.
En este escenario, se hace un llamado a la ciudadanía a no dejarse engañar por esta guerra sucia, a verificar las fuentes de información y a no difundir contenidos cuya autenticidad no esté plenamente confirmada, a fin de evitar la propagación de noticias falsas que distorsionan el debate público.
