11 de marzo - 2026

Por Edgardo Cabrera
Los priístas mas morenistas de Tlaxcala convocaron a una reunión el fin de semana para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, intentando mandar una señal a su líder nacional “Alito” Moreno de que están unidos, en los hechos, ya sabemos que no están dispuestos a ser oposición de Lorena Cuéllar, aquí la pareja que le cuento es aliada y privilegiada.
Me refiero al primorenista Enrique Padilla, quien cobra como dirigente estatal, y su tía, Beatriz Paredes, abiertamente aliada de la gobernadora Lorena Cuéllar, a quien descaradamente le ha aceptado cargos y títulos como ese de “Embajadora de Buena Voluntad” para la conmemoración de los 500 años de la fundación de la Ciudad de Tlaxcala.
En su dirigencia nacional saben muy bien el juego perverso que traen tía y sobrino trabajando para apuntalar la candidatura a la gubernatura del alcalde capitalino morenista, Alfonso Sánchez, y no se trata de filtraciones o grabaciones producto del espionaje, sus hechos son del dominio público.
Recordemos el año 2024 cuando nombraron a Beatriz Paredes “Ciudadana Distinguida” de la capital y así el ayuntamiento morenista que encabeza Alfonso Sánchez García le entregó la “Presea Tlaxcala”. En eso de los hechos, los primorenistas Bety y Quique estuvieron en uno de los palcos del Palacio de Gobierno en un 15 de septiembre invitados por Cuéllar.
Esas acciones no han gustado a Alito Moreno, siempre confrontativo al partido Morena y sus gobiernos, tan es así, que desde hace varias semanas integrantes del Comité estatal, empezando por la secretaria Zonia Montiel, dejan solo a Padilla en sus lastimeras conferencias de prensa, hacen bien.
Con el evento del fin de semana, sobrino y tía simulan su respaldo a la senadora Anabell Ávalos, la mejor posicionada dentro del partido para competir por segunda ocasión consecutiva por la gubernatura.
Por cierto, llama la atención que a pesar de la larga historia de traiciones de Beatriz, todavía existen personajes que dicen admirar o sentir nervios por estar cerca de ella, “les impone” su presencia -dicen-, como si se tratara de un ente superior.
Nada más para recordar la triste historia de la cabeza de la oligarquía tlaxcalteca, en la primera alternancia de partidos, el beatricismo le dio la espalda a Joaquin Cisneros (por cierto, tío de su hoy aliada Lorena) para apuntalar a Alfonso Sánchez Anaya en el PRD; lo mismo ocurrió con Héctor Ortiz colocado en el PAN, al darle la espalda al priísta Mariano González quien lograría llegar en la siguiente elección gracias a que hizo las pases con Beatriz.
Con Marco Mena no hubo traición, les convenía la sucesión para una gubernatura corta de 4 años 8 meses, y así dejar a Lorena el sexenio completo; pero la llegada de Morena se dio a costa, de nuevo, de la traición de Beatriz y de Mena a la candidata Anabell Ávalos, con ello estrenaron la era de los primores, aún así hay ilusos que les creen.
