5 de marzo - 2026

Por Edgardo Cabrera
Luego de 18 días de pausa, el martes Lorena Cuéllar reactivó el recorrido de las blindadas por el estado acompañada de su gabinetazo tristón, se trata de la descarada propaganda y culto a la personalidad, disfrazados de informes municipales que están al margen de la ley.
Con un proceso abierto ante el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones por promoción personalizada indebida de su cuarto informe, mismo que promovió el PRD por las llamadas “Jornadas Cumpliendo al Pueblo” organizadas entre enero y febrero, los marrulleros asesores legales sugirieron cambiarles el nombre a esos eventos, ahora los llamaron “Encuentros Tlaxcaltecas”, para burlar así las medidas cautelares solicitadas por el partido político, no así, esperaríamos, la sanciones.
La última de sus “jornadas” fue el pasado 13 de febrero, víspera de la visita de la presidenta Sheinbaum, luego vinieron los festejos del cumpleaños de la mandataria, que también fueron bien aprovechados para propagandear y pachangear, en espera del milagro de repuntar en las encuestas que la mantienen entre las gobernadoras y gobernadores peor evaluados.
Pero el martes desafiando una vez más la legislación que prohibe la promoción personalizada se sacaron de la manga el nuevo nombre para justificar sus mitines en Zacatelco y Papalotla, es el mismo estilo, ya sabe, con los empleados municipales obligados a acudir, los acarreados que son beneficiarios de algún programa asistencialista.
También son llevados al tinglado los funcionarios estatales que deben narrar historias alegres para “calentarle” el micrófono a su jefa y así lance sus típicos y aburridos mensajes que no son más que la continuidad de las fantasías que cuentan sus subordinados.
Una vez más, el PRD o cualesquiera otro partido político debería promover un nuevo procedimiento en contra del gobierno estatal ante la autoridad electoral denunciando promoción personalizada indebida del cuarto informe, ahora por sus “Encuentros Tlaxcaltecas”.
NADA NUEVO
El comportamiento de Cuéllar siempre ha sido así, como candidata ignoró los topes de campaña, el despilfarro fue descarado, pero su equipo de cómplices burlaron la fiscalización, cuadraron los números y sus adversarios nunca pudieron documentarle los millones de utilitarios entregados, materiales de construcción, tinacos, movilización, gastos en medios, en fin.
Si vamos más atrás de su historia, siendo priísta utilizó los sectores vulnerables para acceder a programas asistenciales y financiar cirugías, aparatos funcionales y hasta viajes por medio de una simuladora fundación que, claro, no eran apoyos gratuitos para los beneficiados, tenían que pagar “cuotas de recuperación”, además de asistir a cuanto evento político fueran requeridos.
Los mismos pasos los siguen las hijas, nada más que ya dejaron atrás la obsoleta Fudestac, para ello tienen el DIF estatal y el Bienestar, más de mil millones de pesos en presupuesto que sirve para lo mismo: culto a la personalidad, promoción y teatro aderezado con lágrimas de cocodrilo cuyo fin es la próxima elección.
