13 de febrero - 2026

Las Universidades del Bienestar Benito Juárez, creadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, han sido exhibidas en distintas manifestaciones por parte de egresados que se quejan de que no les han entregado su título profesional; aseguran que esto se ha convertido en un obstáculo para obtener empleo.
Fuente: LA SILLA ROTA
Ramón estudió Acuacultura y Piscicultura en la Universidad del Bienestar Benito Juárez en Etchojoa, Sonora. Egresó en 2021. Obtuvo su cédula profesional y buscó una oportunidad de trabajo en el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP). Ahí podía desarrollar lo que aprendió, pero no consiguió el empleo luego de que le pidieron todos los documentos que acreditaran sus estudios, incluido el título.
Aunque solicitó el título a las autoridades y en el INIFAP le otorgaron un plazo para entregarlo, cuando este venció no lo tenía y perdió la oportunidad laboral.
Como él, hay cientos de estudiantes en la misma situación: sin título y viendo cómo pierden oportunidades o aceptan trabajos con menor remuneración. La inconformidad se ha expresado en protestas; la más reciente fue el 14 de enero y la próxima está prevista ante la Secretaría de Educación Pública.
Ramón —nombre cambiado para evitar represalias— relata que un compañero tuvo la posibilidad de dar clases en una secundaria. Cumplía con el perfil y los requisitos, pero le faltaba el título. Le dieron tres meses para presentarlo; al no conseguirlo, prefirió no asumir el puesto. “Ha pasado un año y no le ha llegado el título”, señala.
En la sede de Etchojoa, los afectados serían alrededor de 200 egresados. Según Ramón, el interés por estudiar ahí ha disminuido debido a la falta de equipo y laboratorios especializados.
Qué se necesita: una ceremonia para entregarlos
Rocío —nombre también cambiado— estudió en la sede de Tututepec, Oaxaca. Egresó en 2021 y actualmente trabaja como asistente en el plantel. Al preguntar por los títulos, le informaron que tras una reforma ya no se emiten títulos físicos, solo cédulas profesionales, que los sustituyen.
Sin embargo, Rocío señaló que en otras sedes sí se han entregado títulos físicos. Le respondieron que la coordinadora del sistema, Raquel Sosa, debe acudir personalmente a cada sede para entregarlos en una ceremonia. Aunque se han anunciado fechas, la visita no se ha concretado.
En Tututepec, alrededor de 160 estudiantes de distintas generaciones esperan su título. Algunos dejaron de insistir al ver que quienes completaron los trámites tampoco recibieron el documento. “No le veían caso”, comenta Rocío.
Ella continúa exigiéndolo. “Nos dijeron que el papel solo tenía valor simbólico y que era para colgar en la pared”, recuerda.
Comparte también el testimonio de un alumno que reclamó al director académico, Alejandro López, la falta de títulos. El estudiante explicó que llevaba dos años esperando y necesitaba el documento para ingresar al Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca. El funcionario respondió que el problema radica en instituciones que no aceptan la cédula profesional y se comprometió a transmitir las inquietudes a la coordinación general.
El alumno aclaró que la cédula no es invalidada, pero que en varios procesos primero se solicita el título.
Carmen, egresada de la sede Coyoacán, terminó sus estudios hace dos años y afirma que tampoco ha recibido documentos. Otros compañeros se encuentran en la misma situación.
El 6 de febrero, egresados de distintas sedes de la Ciudad de México acudieron a la Secretaría de Educación Pública para solicitar información sobre el proceso de titulación.
Según lo expuesto por los inconformes, en la Oficialía de Partes de la SEP les indicaron que los certificados emitidos por la universidad son válidos, pero señalaron inconsistencias en el proceso. Las cédulas fueron registradas en la Dirección General de Profesiones; sin embargo, para ello debió existir previamente un título enviado por correo electrónico a cada alumno, lo que —afirman— no ocurrió.
El artículo 19 de los Estatutos de la universidad establece que corresponde a la Coordinación de Acreditación y Certificación proponer y desarrollar los programas de servicio social, profesional y titulación, así como supervisar y verificar su registro para fines de emisión de títulos profesionales.
