10 de septiembre - 2025

La psicóloga Erika Larios advierte que los casos no solo afectan a jóvenes, sino también a mujeres adultas y niños de primaria.
Por Stephany Rodríguez
En entrevista con Gentetlx, la psicóloga especialista en salud mental y prevención del suicidio, Erika Larios, alertó sobre el panorama preocupante que vive Tlaxcala en torno a este fenómeno, al destacar que los casos han aumentado no solo entre adolescentes, sino también en mujeres de alrededor de 40 años y en menores de primaria.
De acuerdo con la especialista, este año se han registrado al menos cuatro suicidios de niños de 11 años, lo que refleja la urgencia de ampliar las campañas de prevención desde edades más tempranas, pues actualmente la mayoría de los programas se enfocan únicamente en secundaria y preparatoria.
Larios subrayó que el 60% de la población ha tenido alguna idea suicida en su vida, lo que evidencia la magnitud del problema. Entre los factores que pueden detonar estas conductas mencionó la pobreza extrema, la depresión, los trastornos psiquiátricos como esquizofrenia o bipolaridad, las adicciones y las pérdidas emocionales o económicas significativas.
Desde la perspectiva de género, explicó que las mujeres suelen enfrentar presiones laborales, violencia y cargas económicas que las llevan a intentos con métodos menos letales, como la ingesta de pastillas, mientras que los hombres presentan mayor prevalencia en suicidios consumados debido al uso de métodos más letales, asociados además al consumo de drogas e impulsividad.
Otro sector vulnerable, agregó, es la comunidad LGBTQ+, cuyos integrantes enfrentan altos niveles de discriminación y rechazo, lo que deteriora su salud mental.
La psicóloga también resaltó la ausencia en Tlaxcala de un hospital o centro especializado en salud mental, lo que obliga a trasladar a los pacientes a Puebla. “Se necesita un espacio digno para internar a personas con crisis psiquiátricas o intentos de suicidio”, expresó.
Entre las señales de alerta que los familiares y amigos deben observar están los comentarios recurrentes sobre la muerte, el aislamiento, cambios drásticos de conducta, aumento en el consumo de alcohol o drogas y actitudes de riesgo como manejar a exceso de velocidad.
Finalmente, Larios enfatizó que la prevención no solo consiste en hablar de suicidio, sino en fomentar el amor propio, la aceptación, el acompañamiento y el fortalecimiento de la salud emocional en las comunidades.
“Lo que una persona que piensa en quitarse la vida busca es acabar con el dolor, no con su existencia. Necesitamos escucharlos, acompañarlos y mostrarles que siempre hay un sentido para seguir adelante”, concluyó.
