12 de agosto - 2022

Por Edgardo Cabrera
Curioso resultó el anuncio de la Triste Historia en el sentido de que el primer informe de gobierno será aplazado a diciembre, por lo que el 31 de agosto, cuando cumple su primer año, no hará nada, solamente la víspera “entregará por escrito el balance anualizado al Congreso del Estado”.
La realidad es que no hay logros ni obras que presumir, por tanto, nada que informar, al igual que en la kermés de los 100 días realizada en la Plaza de la Constitución para ofrecer un supuesto informe que solo fue un mitin más.
Las encuestas, incluso las cuchareadas desde Palacio de Gobierno, marcan una tendencia a la baja en la popularidad de Cuéllar, su discurso del “estado más seguro del país”, contrasta con la percepción ciudadana que no ve rumbo en la actual administración, ¿y cómo no?, si el primer secretario de seguridad sigue prófugo de la justicia, la entrega de patrullas que presumieron como uno de sus primeros actos habían sido adquiridas por la anterior administración, y las ejecuciones son el pan de cada día; como nunca, se en los cortos meses de la Triste Historia hay asesinatos de autoridades en funciones y políticos.
¿Qué pueden presumir en procuración de justicia?
El asesinato a manos del estado de un joven investigado por la desaparición de una joven que fue localizada muerta por habitantes, no por las autoridades, mismas que siguen sin esclarecer, ni lo uno, ni lo otro.
¿Y a favor de las mujeres?
La represión violenta a manos de granaderos varones durante una manifestación en el marco el día internacional de las mujeres que se tornó violenta por la paranoia de la segunda mujer que gobierna la entidad.
¿En materia de inversión?
El hotel San Francisco entregado a un corporativo constituido 8 días antes de la toma de protesta de Cuéllar, signado el contrato al segundo día de funciones de la actual administración morenista y condonado el pago de renta por 2 años, pese a que le dieron un precio de ganga, 130 mil pesos.
¿En generación de empleo?
Tlaxcala registra cifras alarmantes de desocupación, informalidad y condiciones críticas de trabajo, solamente en informalidad estamos entre las cinco entidades con el mayor número de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, Nueva Edición.
¿En salud?
La Triste Historia se cuece aparte, la única “magna” obra a presumir es el Hospital General Anselmo Cervantes construido por la administración de Marco Mena con el proyecto y recursos etiquetados desde Peña Nieto.
Aunque se los dejaron terminado, les tomó un año echarlo a andar y solo para la inauguración, fueron incapaces de tramitar permisos y cubrir las especificaciones sanitarias y técnicas.
En el mismo rubro de la salud, la imposición del IMSS-Bienestar es más que un sueño guajiro, es la conjunción entre la incompetencia para administrar y el capricho para regresar a la federación el sector y sus recursos, en los hechos el servicio sigue igual de pésimo y con las mismas clínicas, hospitales, falta de medicamentos e insumos. El vecino gobernador de Puebla dio un rotundo no al proyecto por verlo inviable.
La lista sigue y aún falta recordar rubros como educación, turismo, migrantes, transporte, pensiones civiles, y la joya de la corona de la incompetencia: Secretaría de Gobierno…
