27 de junio - 2019

Por Mauricio Hernández Olaiz
Este primero de julio se cumple un año de la victoria de Andrés Manuel López Obrador, y aunque oficialmente sólo lleva 7 meses como presidente, la realidad es que estará cumpliendo un año en el poder.
Luego de la victoria en las urnas, la agenda la marcó el tabasqueño, Peña Nieto se desdibujo y simplemente bajó la cortina de su gobierno. Desde el primer día de la izquierda, las promesas del cambio han sido la constante, pero las contradicciones, mentiras y simulaciones han provocado un impasse en la tan presumida cuarta transformación.
Bajo el argumento falaz de la lucha contra la corrupción, el Tabasqueño a conducido un gobierno en el que, el no robar, no mentir y no traicionar, a transitado de un poderoso y entusiasta lema de campaña a una frase vacía, mendaz y hasta humillante. Es cierto que el gobierno priista dejó en ruinas a la nación, lo que llevó al morenismo a construir una frase a manera de justificación, que reza, “Lo que destruyeron el PRI y el PAN en 90 años no la va a arreglar AMLO en 210 días”, sin embargo, considero, que si hay una gran cantidad de cosas que se pudieron cambiar desde los primeros días de gobierno y no se hicieron.
La corrupción, según AMLO, es el mayor de las males que tiene enferma a la nación, fueron duras y constantes sus críticas contra el sistema de partidos y del gobierno en turno sobre el mal uso de los recursos públicos, de las licitaciones a modo, de los compadrazgos, la transa y el tráfico de influencias en las altas esferas, pero desde que se sentó en la silla se ha negado rotundamente a perseguir a los responsables de los fraudes más escandalosos, de las evidencias más claras de corrupción, y lo que es peor, ha permitido que personajes de su primer círculo mantengan viva la llama de la perversión.
La corrupción en el gobierno y las viejas prácticas ha sido el pretexto para que el presidente acabe con los muy pocos proyectos buenos del régimen anterior. Un ejemplo ha sido las estancias infantiles, de las que dijo son una cloaca pestilente , por lo que ordenó cancelar los apoyos a estos sitios y mejor entregar el recurso directamente a los padres. Recurso que al día de hoy no ha llegado ni al 30% de las familias que requerían de estos espacios para dejar a sus hijos.
Pero nuestro nuevo mesías no juzga con la misma vara, pues al considerar que las estancias era un negocio Panista, lo liquidó con un sólo mazazo de autoridad, pero las que dependen del PT se mantienen vivas y llenando de dinero a los dueños de la franquicia de la estrella.
El 14 de febrero pasado, en su conferencia mañanera, López Obrador afirmó que su gobierno no daría tampoco recursos a los Cendis del PT. El mandatario aseveró que “si no actuamos con rectitud y parejos, no tendríamos autoridad”. Pues ni actuaron con rectitud, ni fueron parejos. Según información dada a conocer por Mexicanos Unidos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), la Secretaría de Educación Pública (SEP), emitió las reglas de operación de una partida presupuestal que permitirá a los 81 Cendis del PT recibir 500 millones de pesos de financiamiento público. Nuestro presidente, así como dice una cosa, hace otra.
Otro caso relevante, evidencia clara de la contradicción del morenismo y de su supremo líder que gobierna nuestra nación, tiene que ver con las licitaciones de gobierno, que son todo menos transparentes.
Por casi 18 años el hoy presidente en funciones fue un abierto crítico de la manera en que los corruptos gobernantes entregaban a diestra y siniestra contratos leoninos, pero desde su llegada el primero de diciembre de 2018, 8 de cada 10 contratos del gobierno han sido mediante adjudicación directa, es decir, sin poner en competencia a las empresas proveedoras.
Por ejemplo, Grupo Fármacos Especializados obtuvo 8 mil millones de pesos en contratos mediante adjudicación directa –y mil 505 millones por licitación pública–; Farmacéuticos Maypo ganó 3 mil 541 millones de pesos por esa vía, y Ralca consiguió mil 684 millones de pesos de manera directa. Cabe recordar que la compañía Abastecedora de Insumos para la Salud (Abisalud); la cual ha ganado en lo que va de 2019 más de 164 millones de pesos en contratos adjudicados por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, es propiedad del súper delegado en Jalisco Carlos Lomelí
Tras una consulta a la base de datos Compranet, se encontró que a partir del 3 de diciembre de 2018 –dos días después de asumir el poder– el gobierno federal celebró 27 mil 276 contratos por un monto total de 59 mil 796 millones de pesos, de los cuales casi el 65% han sido por adjudicación directa.
Pero esto no acaba aquí. El Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) otorgó tres contratos mediante adjudicación directa, por un monto total de cerca de 100 millones de pesos, para realizar los estudios y el Plan Maestro del Tren Maya. Esto contraviene las leyes en la materia que establecen que, salvo en los casos expresamente previstos en las mismas, se impide la adjudicación de contratos a un particular para la construcción (o actividades relacionadas) de un proyecto de infraestructura y que ésta debe estar respaldada por un dictamen previo y por escrito en donde se justifique la excepción correspondiente.
Al cierre de los primeros 100 días de gobierno, el portal compranet, luego de hacer circo, maroma y teatro, nos pudo entregar un balance del total de contratos registrados y vaya sorpresa. Se han adjudicado de manera directa 74.3% contratos. De 28 mil 458 contratos subidos a la plataforma, sólo en el 18.3% se utilizó la licitación pública y en el 7% la invitación restringida.
Un ejemplo de estas adjudicaciones son los contratos de los estudios para el Tren Maya por un total de 90.8 millones de pesos; la adquisición de 671 pipas para el abasto de gasolina por 1,765 millones de pesos o siete contratos de Pemex de “invitación restringida” por 44 mil millones de pesos. En lo que va de la administración, Pemex ha adjudicado -por invitación restringida- al menos siete contratos por alrededor de 44 mil millones de pesos que abarcan servicios de construcción de infraestructura, instalaciones de plataformas petroleras o servicios de perforación, entre otros.
Y podría seguir y seguir, pero creo que lo anterior es lo más evidente, y sobre todo, comprobables. La entrega de contratos discrecionales si era algo que se pudo cambiar desde el día uno de la llamada 4T, aunque seguro el presidente tendrá otros datos.
Carlos Peralta, dueño de la empresa IUSA ha sido uno de los miembros de la mafia del poder que más se ha beneficiado en el pasado con contratos multimillonarios por parte de la CFE. Este lunes se confirmó que la dependencia a cargo del ex salinista Manuel Bartlett le ha entregado, de manera directa, contrato para la venta de medidores por un monto cercano a los 900 millones de pesos. El director general adjunto de Grupo IUSA es Raúl Salinas de Gortari. Más peje incongruencias….
Pero la suprema joya de la corona de las contradicciones de AMLO tiene que ver con la inseguridad. Es cierto que Andrés Manuel no inició la guerra contra el Narco, ni fue el iniciador de la ola de violencia, pero si es el responsable de afirmar, tajante, categórico, que acabaría con la inseguridad en menos de un año de gobierno.
Estrategias asistencialistas, como las de dar dinero a los jóvenes ninis, a los adultos mayores, becar a estudiantes de bajos recursos, regresar a los cuarteles al ejército, entre otros, eran las promesas que en campaña el hoy presidente aseguraban resolvería en solo 6 meses la preocupante inseguridad y el índice de homicidios dolosos. Le podría seguir dando datos claros de que esto no ha sido así, la mejor respuesta la da el propio ejecutivo al pedir, apenas ayer, un plazo de otros 6 meses, para ahora sí, por diosito, abatir a la delincuencia.
Se cumple un año del triunfo de Andrés Manuel, del inicio de la esperanza, de la transformación, del cambio de régimen y del fin de la corrupción. Un año ha pasado y de la esperanza comenzamos a transitar a la preocupación, y algunos de nuevo a la decepción y la indiferencia.
No se trata de exigir resultados inmediatos, aunque como ya le mencioné líneas arriba, el plazo lo fijó el, y no lo cumplió. Falta un mundo para que acabe el gobierno de la cuarta transformación, pero yo ya me siento como en una quinta dimensión. A final de cuentas el famosísimo AMLO es tan solo un político más, que siempre tendrá a la mano OTROS DATOS.
@olaizmau
