26 de abril - 2019

Por José Luis Ahuactzin
El próximo 29 se cumplen ocho meses del primer año legislativo de los diputados locales, y en este lapso han pasado de la medicina contra la corrupción y otras malas prácticas, a convertirse en un virus satánico.
Y eso trae a colación que no sólo los diputados de la 4T caen en ocurrencias, sino los funcionarios de las dependencias federales les siguen el paso, como es el caso en la gerencia estatal de la Comisión Nacional Forestal (Conafor).
Resulta que el incendio ocurrido en el Parque Nacional Malinche del domingo pasado, supuestamente causado por un particular, destapó una serie de anomalías de la administración pública federal, a tal grado que el desconocimiento hizo que el encargado Víctor González Reza, cayera en las misma chistosadas que los de la 4T en el Congreso.
Reza, planteó trabajar o impulsar una ley local que prohíba las quemas agrícolas, que son la principal fuente de los incendios forestales.
Si bien dice que sabe de la existencia de sanciones desde la legislación federal contra quien cause incendios en zonas boscosas, por acción u omisión, qué le hace pensar que una norma local será cumplida cuando la federal ni él mismo la respeta o aplica.
El sistema de justicia penal acusatorio y oral fue impulsado para que las cárceles no sean centro de reclusión por todo y por nada, y el funcionario amaga una y otra vez con la aplicación de multas y sanciones penales como la privación de la libertad, cuando debería trabajar en un plan de concientización entre los propietarios de predios.
Más bien, el funcionario federal evidenció su ignorancia total y falta de creatividad para echar a andar programas interinstitucionales y de coordinación estatal en el que se identifiquen a los dueños de los predios y planear las quemas agrícolas controladas.
Por ejemplo, en Campeche existe una calendarización de quemas, y en este año inició el pasado 15 de marzo y culminará el 31 de mayo.
Por qué no buscar a Protección Civil estatal, a los encargados de las delegaciones de la Profepa, Semarnat, o del Registro Agrario Nacional, y trabajar en un plan para el manejo del fuego controlado entre los campesinos a la hora de preparar sus tierras de labor.
La respuesta es sencilla, el funcionario no sólo muestra incapacidad sino que al igual que los inquilinos de la calle Allende, simulan y justifican su chamba con ocurrencias, en las que piensan que las leyes son la panacea mundial contra este mal: los incendios forestales.
