1 de noviembre - 2018
Por Mauricio Hernández Olaiz
La Oclocracia o gobierno de la muchedumbre, es una de las formas de degeneración de la democracia, del mismo modo que la monarquía puede degenerar en tiranía o la aristocracia degenera en oligarquía. La Oclocracia se entiende cuando la decisión no la toma el pueblo sino la muchedumbre.
Pero, ¿cuándo es muchedumbre?, es cuando el pueblo es manipulado y obligado a decidir en temas que no son de su competencia, o bien no cuenta con toda la información necesaria para poder hacerlo.
¿Le suena a algo reciente, acaso parecido? La Oclocracia es el peor de los sistemas políticos, ya que se nutre de la ignorancia, la manipulación, la condena hacia el pueblo y el rencor.
La pasada consulta sobre el mentado NAICMX es un ejemplo claro de oclocracia. Primeramente porque era un decisión que no debía tomar el pueblo, sino especialistas altamente entrenados no corruptos, por otro lado, si ya se le aventó la bolita, por lo menos se le debió proporcionar todos los datos e información relevantes, pero usted ya sabe en lo que acabó.
No habrá aeropuerto en Texcoco, es lo que menos me preocupa. Me preocupa que la Oclocracia sea ya un sistema recurrente en México, en donde los peje zombies tomen por asalto todas las mesas en donde se les ocurra promover una consulta, y bajo el pretexto de que el pueblo decidió, la muchedumbre haga de esta nación un país de ocurrencias.
Para nadie es un secreto que López Obrador no quería Texcoco, fue un tema recurrente durante su campaña, lo que preocupa es que se haya escondido detrás del pueblo para disfrazar su decisión, para que las repercusiones fueran responsabilidad de aquellos que se prestaron al juego.
Desde una participación anterior ya le daba yo cuenta del porque no era correcto que el pueblo de México tomara una decisión tan trascendental, me quedé corto, pero la decisión ya está tomada, y fue tomada por una muchedumbre sin mayor información y absolutamente manipulada. Ahora el electo sale a develar los intereses perversos de los poderes fácticos detrás de todo el negocio del aeropuerto Texcocano, así como lo que harían con lo que es hoy el aeropuerto Benito Juárez, como queriendo suavizar, como para solapar que lo hecho estuvo bien hecho, pero que oculta su cobardía.
Solo Andrés Manuel debió asumir la responsabilidad, para bien o para mal, en sus próximas facultades tendría el poder de hacerlo, como aún lo tiene hoy el escondido Peña Nieto, quién sin tapujo afirmó que se seguirá construyendo Texcoco hasta el 30 de noviembre, algo en verdad ridículo, absurdo. Total, el dinero es de las afores de millones de mexicanos, a quienes ni Enrique ni Andrés pretenden indemnizar.
Bajo el cuento chino de que es una nueva forma de gobernar a la que nos debemos de acostumbrar, las consultas ciudadanas hechas al vapor y en las rodillas, nos pueden llevar al túnel de la oclocracia, hasta niveles pocas veces vistos. No se mal entienda, una consulta bien realizada, comprometida, profesional, puede ser una herramienta muy poderosa para el pueblo, pero primero este deberá entender la responsabilidad que tendrá entre manos y negarse a participar de ejercicios como el de la consulta por el nuevo aeropuerto, porque de seguir así acabaremos en triste muchedumbre, o peor aún, seguir como lo que hemos sido, ajenos y poco participativos. La indiferencia puede aún ser más peligrosa.
Ni López Obrador ni nadie tiene la verdad absoluta en este país, sus claras contradicciones nos llevan a tener que convertirnos en una sociedad más participativa y exigente, aunque no le guste, aunque no lo quiera, aunque nos mande mil y un consultas mal hechotas.
Y ya que hablamos de descalificaciones y manipulación con respecto al tema, basta echarse un clavado en redes sociales para encontrar “joyas” como ésta:
¿No decimos nada?… ¿Es Neta?…¿y luego entonces la pasada elección que coños fue?, cuando el PRI quedó convertido en cenizas, en auténticos escombros, precisamente porque dijimos algo, dijimos ya Basta y por eso llegaron miles de morenos ineptos, cientos de viejos ex priistas, como también novatos y trogloditas al poder. Eso es a lo que llamo manipulación, ingrediente puro de la Oclocracia de Hoy. Ya no hablamos de la cuarta transformación sino de la primera gran Oclocracia.
Soy pregonero fifí, como también lo fui contra el PRI.
@olaizmau


