5 de abril - 2016
La panista Adriana Dávila fue la primera en subir sus declaraciones patrimonial, de intereses y fiscal a la página del IMCO, esperemos que no sea la única. En eso de los primeros planteamientos, Marco Mena puso nervioso a más de uno que colabora con él. Frustrados, uno a uno comienzan a regresar los diputados que fracasaron en la operación chapulín.
Por Edgardo Cabrera
La panista Adriana Dávila fue la primera en subir sus declaraciones patrimonial, de intereses y fiscal a la página del IMCO.
Según esos datos tiene propiedades por 2.7 millones de pesos y sus ingresos anuales ascienden a 2.1 millones de pesos, solamente reportó un auto cuyo valor es de 420 mil pesos; de su cónyugue declaró otro, pero del que no se especifica ni valor ni marca; por menaje de casa su patrimonio asciende a 1 millón 50 mil pesos, y no presenta problemas fiscales ni conflictos de intereses.
El ejercicio sin duda es bueno, habla de transparencia y no se queda en el intento o la promesa, recordemos que hace un año los 3 candidatos del PRI a las diputaciones federales (que a la postre triunfaron) hicieron lo propio y eso les sumó adeptos y simpatías.
Esperemos que la aspirante a la gubernatura por el PAN no sea la única que cumpla con dicho ejercicio y en los próximos días conozcamos las declaraciones de los otros 7 candidatos, veremos si lo que pregonan se traduce en hechos.
Nerviosos
En eso de las primeras propuestas, el candidato de la coalición PRI-PVEM-Panal-PS, Marco Mena presentó 12 puntos de donde llama la atención el tema de la publicación de la declaración patrimonial, de intereses y fiscal no sólo del mandatario, sino de sus colaboradores.
Lo anterior puso nervioso a más de uno. No perdamos de vista que en todo gobierno (sin importar el nivel) hay casos de funcionarios o directores que de la nada amasan grandes fortunas.
Para reforzar este primer bloque de propuestas del priísta, restará conocer si cumple con su 3de3; al predicar con el ejemplo se consolidará su planteamiento.
Campo fértil
Como lo reportamos desde el fin de semana, todos los candidatos a la gubernatura empezaron desde el viernes sus campañas proselitistas, aprovecharon los vacíos legales para utilizar redes sociales y subir desde entrevistas hasta spots.
En su gran mayoría, tiraron la piedra y escondieron la mano para acusar a sus adversarios de la misma conducta anticipada.
Quizá algunos preparen impugnaciones por la propaganda adelantada, sin embargo dichos recursos resultarán una pérdida de tiempo y serán desechados, insisto, por las deficiencias que presenta nuestro marco legal.
Frustrados
Frustrados, uno a uno comienzan a regresar los diputados que fracasaron en la operación chapulín.
Casos como el del panista José Gilberto Temoltzin o el priísta Ángel Xochitiotzi Hernández, y los que faltan, son aún más patéticos ya que ni siquiera alcanzaron las candidaturas de sus partidos.
Otros como Serafín Ortiz, aunque todavía no ha regresado, da pena ajena ya que el diputado declinó la candidatura a la gubernatura del PAC sin aún comenzar la campaña, le dio miedo la competencia con pesos completos y prefirió mandar a su patiño a hacer el ridículo.
Ahí por junio veremos el retorno del resto, tanto aquellos que serán derrotados en las urnas como los que, con todo y el triunfo, buscan cobrar sus dietas del resto del año, así como aguinaldo y fondos de retiro.
En el plano federal la cosa no será distinta, recordemos que las 3 senadoras por Tlaxcala andan en campaña por la gubernatura.
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