21 de marzo - 2016
Con el registro de las candidaturas a las gubernatura llegó la hora del descarado cambio de cachuchas con lo que queda claro que el interés está por delante de los chaqueteros, no hay principios ni valores. La panista Adriana Dávila y el priísta Marco Mena mostraron musculo al acudir ante el ITE para cumplir con el requisito marcado por la ley
Por Edgardo Cabrera
La panista Adriana Dávila y el priísta Marco Mena mostraron músculo al acudir ante el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones para cumplir con el requisito marcado por la ley de solicitar su registro como candidatos.
Marco, por ejemplo, contrarrestó la salida de la pintita Guadalupe Sánchez al ir acompañado a su registro con el ex aspirante Noé Rodríguez Roldán, crítico del marianismo y –hasta hace unas semanas- abierto opositor de Marco Mena. Con ello el tricolor logra amarrar a su causa a 4 de los 5 que le disputaban la nominación a la primera magistratura.
Adriana por su lado mostró madurez, contrario a lo de hace 6 años, la panista moderó su discurso, se apartó de la frivolidad y dejó de lado la confrontación para plantear un proyecto a favor del desarrollo del estado, amén de que evidenció que trae un equipo bien amalgamado y cohesionado con su causa.
En contraste Edilberto Algredo de Movimiento Ciudadano ni siquiera fue personalmente al ITE a registrarse. Si bien la dirigencia de su partido trató de presumirlo como un cuadro bien colocado en las encuestas, lo cierto es que muy poco es lo que tiene para competir.
El martes tocará el turno para la ex priísta Martha Palafox, quien le apuesta a una campaña colgada de la imagen del protagónico López Obrador; mientras que el miércoles se prevé el registro de la perredista Lorena Cuéllar.
El candidato independiente Jacob Hernández aún no confirma la fecha de su asistencia, el plazo vence el viernes a efecto de que el 4 de abril arranquen las campañas.
Es la hora
Con el registro de las candidaturas a las gubernatura llegó la hora del descarado chaqueteo, del cambio de cachucha en busca de la supervivencia política.
Por ejemplo con Adriana Dávila, además de la priísta Guadalupe Sánchez Santiago, el domingo aparecieron algunos personajes perredistas que están en contra de Cuéllar.
Sonriente, “herido” y cínico, el ex dirigente estatal interino del PRD, Cristóbal Luna formó parte del contingente que acompañó a la apizaquense a su registro ante el ITE (declaró que Lorena incumple acuerdos por lo que despechado decidió apoyar a Adriana), también ahí estuvo el frustrado (y eterno) aspirante a la alcaldía capitalina Rogelio Camarillo.
La lista de los conversos al PAN se incrementará en los próximos días ya que se anticipa que la contienda se cerrará entre azules y tricolores.
En el PRI desde hace semanas empezaron a recibir a los chaqueteros en apoyo de Marco Mena, los primeros fueron los alcaldes de Apizaco, Contla y Terrenate, Jorge Luis Vázquez, Filemón Acoltzi y Martín Rivera Barrios, ex cuadros del PAN y PAC.
A la lista le siguieron los ex alcaldes apizaquenses el panista Orlando Santacruz y el petista Reyes Ruiz, también los ex líderes del PAC, la pareja conformada por Evangelina Paredes y Bernardino Palacios; no tardan en salir otros como el edil de Chiautempan, el perredista-petista Antonio Mendoza.
Con Lorena Cuéllar, desde hace mucho aparecieron junto a ella personajes como los panistas Aurora Aguilar y el alcalde de Tlaltelulco Miguel Ángel Polvo Rea; los orticistas Daniel Herrera Murga y Víctor Cánovas, son las mas recientes adquisiciones, además de varios alcaldes petistas que le dieron su respaldo.
A la Morena Martha Palafox también le surgieron aliados chaqueteros, por ejemplo el polémico ex alcalde apizaquense, Alex Ortiz, que siendo panista fue denunciado por dejar al municipio sumido en el atraso y las deudas; también por ahí está en su equipo Julián Velázquez Llorente, ex diputado federal y ex aspirante panista a la gubernatura.
Tampoco se escapa de los chaqueteros el autodenominado candidato “humilde”. Edilberto Algredo buscó y recibió a la ex primera dama Maricarmen Ramírez, además no quita el dedo del renglón de que el ex priísta, ex perredista y ex moreno, Alfonso Sánchez Anaya, le levante la mano.
Otro que se alista a cambiar de chaqueta es Serafín Ortiz Ortiz. El astuto miembro del PAC invirtió millones de pesos en una precampaña que le permitió cotizar más caro su apoyo a otro candidato a la gubernatura.
Será cuestión de horas para que aparezca vestido de amarillo levantándole la mano a Lorena Cuéllar Cisneros.
En todo este intercambio de camisetas, lo único que queda claro es que el interés está por delante de los chaqueteros, no hay principios ni valores, simplemente es cuestión de supervivencia.
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