4 de marzo - 2016
Por Violeta Hernández Trejo
La verdad es que no resulta muy esperanzador ver la figura de René Bejarano, el más corrupto de los perredistas, junto a la distinguida Lorena Cuéllar. Cómo estarán las cosas para la exalcaldesa de Tlaxcala que debe recurrir a los comerciantes de San Martín Texmelucan, Puebla, para cobijar su candidatura que cada día está más debilitada por los errores de estrategia de su equipo más cercano. Peor inicio no podía tener. ¿Esa es la nueva imagen de Lorena?
A pesar del tiempo transcurrido desde aquellas grotescas escenas transmitidas por Televisa en las que René Bejarano se estaba llenando de dinero las bolsas del saco porque ya no cabían los billetes en la maleta, producto de la transa y la más cruda práctica de la corrupción, las imágenes siguen presentes, y nada bueno puede esperarse de esos personajes que se regodean de tener el control del PRD. Qué podemos esperar, ¿presiones externas en la entidad de gente ajena al proceso electoral o turismo electoral para que a toda costa gane la sobrina de Joaquín Cisneros?
Hasta parecen principiantes en el equipo de Lorena Cuéllar al asociarla con un hombre cuya reputación está por los suelos, con un estigma que no podrá quitarse nunca: digamos que Bejarano es la antítesis de lo que es un político de altura. Qué pena por Lorena Cuéllar al seguir sumando… errores, ahí tiene otro más, la impuntualidad le costará la candidatura común.
El que está en todo y ampliando sus tentáculos es Héctor Ortiz, al grado de colocar a gente de toda su confianza, como es Víctor Cánovas, entre el primer círculo de confianza de Lorena, y claro el exgobernador de Tlaxcala sigue teniendo bien amarrados los hilos, colocando piezas estratégicas en todos los equipos. Si más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Y hay que reconocer que al paso de los días, la estrategia del orticismo bajo la mano de Gisela Rubach ha remontado distancias para ubicar a Serafín Ortiz como uno de los contendientes más fuertes a la gubernatura. Una de las principales fortalezas del equipo de Serafín Ortiz es contar con una experimentada y prestigiada mujer que ha salido airosa de muchas contiendas electorales, sabe de planeación, de estrategia, es conocedora del campo de batalla y mide perfectamente al adversario. Pocas como ella.
Los que le conocen, dicen que Serafín es un hombre que sabe escuchar y que se deja guiar, y sí que va a necesitar una buen guía, porque el hombre sabrá mucho de leyes, pero le falta cultivarse, le falta agarrar callo, a leguas se ve que de campo, de salud o de lo que vive la raza, está frío, frío.
El que de plano está como figurín de aparador es Marco Antonio Mena,
