14 de junio - 2026

Por Ana Lilia Rivera
México vive un momento histórico. Nuestra nación tiene ante sí la oportunidad de seguir avanzando por el camino de la transformación, un proceso que ha puesto en el centro de la vida pública a quienes durante muchos años fueron olvidados: las comunidades, los pueblos y las familias trabajadoras.
Por eso he decidido recorrer nuevamente las comunidades y municipios de Tlaxcala. Este esfuerzo responde a un llamado de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para defender la transformación del país, fortalecer la unidad del movimiento y mantener un diálogo permanente con el pueblo.
La mejor manera de defender un proyecto de nación es estando cerca de la gente, escuchando sus preocupaciones y atendiendo sus necesidades. En cada encuentro he encontrado una respuesta ciudadana positiva, una población participativa y consciente de que los cambios profundos sólo pueden consolidarse con la organización y la participación social.
Las asambleas informativas y las Juntas Revolucionarias que hemos llevado a comunidades y municipios no tienen otro propósito que abrir espacios de diálogo, compartir información y fortalecer la conciencia ciudadana. Un pueblo informado es un pueblo con mayor capacidad para decidir libremente su futuro.
Durante estos recorridos hemos escuchado con atención las demandas de las familias tlaxcaltecas. La seguridad, el empleo, la salud y la educación son temas que forman parte de las preocupaciones cotidianas de la población y que requieren respuestas permanentes de los gobiernos y de quienes tenemos una responsabilidad pública.
Escuchar también es gobernar. Escuchar permite comprender la realidad de cada comunidad, conocer sus necesidades específicas y construir soluciones junto con la gente.
Hoy existen quienes pretenden que México regrese al pasado, a un modelo donde las decisiones se tomaban alejadas del pueblo y donde los intereses de unos cuantos estaban por encima del bienestar colectivo. Incluso hay quienes cuentan con el respaldo de intereses de la derecha y de grupos que históricamente han buscado influir desde fuera de nuestras fronteras.
Sin embargo, la verdadera revolución que vive México es una revolución de las conciencias. Es un cambio que nace de la información, de la participación y de la voluntad de millones de mexicanas y mexicanos que han decidido ser protagonistas de la vida pública.
No debemos caer en provocaciones ni en divisiones. La transformación se defiende con argumentos, con resultados, con organización y con la cercanía permanente con la ciudadanía. La política debe ser un ejercicio de diálogo y construcción.
El futuro de México no puede definirse desde los intereses de unos cuantos, sino que debe construirse desde abajo, con la voz de las comunidades y con la participación activa del pueblo.
Mi compromiso es seguir caminando, escuchando y trabajando para que la transformación llegue a cada rincón de Tlaxcala y de México.
La historia nos ha demostrado que cuando el pueblo participa, cuando está informado y cuando tiene conciencia de su fuerza, ningún cambio verdadero puede detenerse.
Senadora de la República por el Estado de Tlaxcala
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