Denuncian por acoso sexual y laboral al director de Desarrollo Carretero de la 4T
11 de mayo - 2026

Las acusaciones contra Rafael Cervantes de la Teja están radicadas ante la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas y ante la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno. “Exige favores sexuales a cambio de ascensos; si lo rechazas, te corre”.

Fuente: PROCESO

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Desde 2024 existen denuncias contra el director general de Desarrollo Carretero de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Rafael Cervantes de la Teja, por acoso sexual y hostigamiento laboral.

Los testimonios de tres personas que fueron sus subordinadas coinciden en las prácticas de ese servidor público: colocar a mujeres en cargos para acosarlas constantemente; de ceder, las asciende de puesto. De negarse, son despedidas.

Karla relata que pudo mantener su plaza laboral únicamente por ocho meses porque nunca aceptó ser “la tercera novia” de Cervantes dentro de la dependencia federal. Fue despedida en medio de inconsistencias e irregularidades que han terminado en denuncias ante la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) y ante la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, de las cuales Proceso tiene copia.

Ella ingresó a la SICT en julio de 2025 y apenas dos meses después, de manera arbitraria, Cervantes decidió que la mujer, licenciada en Derecho, con 14 años de experiencia en la administración pública y madre de dos niñas, fuera su particular.

El acoso se inició con la frase: “Con ese vestido te ves muy bien”. Frente a compañeros de trabajo, relata Karla, Cervantes de la Teja también le decía: “¿Ya estás conquistando al maestro? No lo toques así porque se le va a parar el chile”.

La víctima del funcionario continúa: “En otro momento, saliendo de su oficina, le preguntó a un compañero: ‘¿Qué onda, no se te antoja la abogada? Ya vi que se te antoja’”.

Karla, de 43 años, recuerda que ese tipo de comentarios Cervantes los hacía incluso frente a otros funcionarios de subdirecciones.

Además, él le pedía a ella que fueran a comer y le revelaba que tenía relaciones personales con otras funcionarias con quienes, de acuerdo al relato, si tenían alguna pelea o si se negaban a alguna de sus “peticiones”, las removía del cargo.

Ante el reclamo de que no es correcto sostener relaciones personales entre trabajadores y, sobre todo, con sus subordinadas, el servidor público le decía confiado: “No pasa nada; es que mira: a mí las mujeres inteligentes y hermosas me encantan y las mujeres chingonas me gustan mucho y yo quiero que tú seas la tercera. Nada más es diversión.

“Él corre al personal a diestra y siniestra por cualquier razón –expone Karla–. Algo no le pareció de lo que había hecho la encargada de la Dirección de Administración y la removió. Y un día, de repente, él se voltea y me dice ‘ah, pues yo creo que tú te vas de encargada de la Dirección de Administración’.

“Le digo, ‘¿qué?, perdóname, jefe, pero yo no puedo, yo soy abogada’”.

Karla reconoce que para ese puesto se necesitan conocimientos en finanzas y de presupuesto que ella no tenía, y que la solución fue que la subsecretaria estaba para hacer ese trabajo.

“No, no, no pasa nada, ahí tengo a la subdirectora de Finanzas, ella hace todo lo de Finanzas, tú no te preocupes, tú no vas a ver nada de eso, tú nada más vas a coordinarlos”, relata que le respondió el director general de Desarrollo Carretero ante su negativa.

Para octubre, a cuatro meses de su llegada, Karla tenía un cargo de dirección al que no se negó para evitar perder su empleo, por lo que tuvo que pedir ayuda a sus compañeros para cumplir con las actividades requeridas.

Dos semanas después, el acoso empeoró. En una de sus visitas de noviembre, “cuando (Cervantes de la Teja) se despidió de mí me abrazó, me agarró la cara con sus dos manos y me dio un beso en la boca.

“Le dije ‘no, jefe’…, pero me tenía con fuerza y, aunque yo me quise hacer para atrás, fue rápido el beso. Sí vio que me resistí y nada más se empezó a reír, se volteó y se fue. Después, en otra ocasión, me agarró los glúteos y ya me pegaba mucho su cuerpo, ya estaba muy feo”.

De los últimos momentos de abuso que le tocó vivir fueron en fechas relevantes en las que esperaba pasarla con su familia, tanto el 24 como el 31 de diciembre del año pasado.

“El 24 de diciembre igual, con el pretexto del abrazo de Navidad, me volvió a agarrar los glúteos, pero siempre se cuidaba de que no hubiera cámaras y sabía por qué lo hacía.

“Un día nos topamos en el pasillo y me dijo ‘ay no, aquí no te voy a saludar porque aquí hay cámaras’ y le respondí ‘y qué que haya cámaras’; ‘no es que nada más te quiero saludar con un buen abrazo’, me dijo.

“El 31 de diciembre me la pasé muy mal porque era salida temprano para que cada quien se fuera a su casa y él me llamó y me dijo, ‘oye, ¿comes conmigo? (…) Paso por ti’. Ya todos se habían ido a sus casas y yo me fui con él, yo dije, ‘pues rápido’. Me llevó a Mitikah (la plaza comercial) y me siguió diciendo ‘me gustas mucho’ y ‘que todas están enamoradas’ de él, porque en su imaginación todas están enamoradas de él”.