5 de abril - 2026

Activistas en derechos de la infancia y expertos advierten que no hay una estrategia ni un marco legal que detenga o sancione que el cártel enrole a jóvenes en Jalisco
Fuente: EL UNIVERSAL
A más de un mes de la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera «El Mencho» en un operativo para su captura, y a un año del descubrimiento del Rancho Izaguirre, dirigentes de organizaciones de buscadores, activistas en derechos de la infancia y expertos advierten que no hay una estrategia ni un marco legal que frene o sancione la desaparición de jóvenes o que sean enrolados por el crimen organizado en Jalisco.
Indican que en esa entidad la desaparición se ha convertido en una industria criminal y uno de los negocios más importantes del CJNG, negocio que no ha disminuido ni se prevé que baje con la muerte de «El Mencho», porque habrá escisiones y nuevos cárteles que requieren mano de obra.
En entrevista con EL UNIVERSAL, Héctor Flores, del colectivo Luz de Esperanza; Juan Martín Pérez García, coordinador del colectivo Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe, y Héctor Hiram Hernández Bringas, catedrático del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, indican que la desaparición de jóvenes no disminuirá porque el CJNG necesita mucha fuerza laboral.
Para Héctor Flores, del colectivo Luz de Esperanza, la desaparición de jóvenes en Jalisco no se ha detenido y 70% de quienes son levantados, enrolados con engaños por la delincuencia, tienen entre 17 y 29 años, pero en los últimos meses se tiene registro de que se están llevando a adolescentes de 13 años.
“Es algo terrible. No hay una estrategia clara a nivel nacional ni en Jalisco contra el reclutamiento forzado, que es una de las principales causas de la desaparición, pues Jalisco es la base operativa de esta organización criminal que está prácticamente en todo el país y esto genera muchas situaciones de violencia”, subraya.
Comenta que el boom de la desaparición de jóvenes en Jalisco coincide con la creación de este cártel, hace unos 10 o 12 años.
“Hay muchos campamentos del crimen organizado activos en Jalisco que desgraciadamente son protegidos por las autoridades de los tres niveles, porque siguen operando en una corrupción terrible y este cártel tiene necesidades operativas cada vez mayores”.
Ello, agrega, provoca que tengan una necesidad de mayor reclutamiento no sólo a través de ofertas laborales en redes sociales, incluso falsificando supuestas becas para estudiantes, haciéndose pasar por autoridades de la Universidad de Guadalajara, para enrolar jóvenes a la fuerza, llevándose jóvenes y adolescentes.
“Este cártel necesita mucha fuerza laboral y no sólo en el tema del manejo de armas y de estas guerras territoriales que tienen con otras organizaciones criminales. También para todos sus negocios ilícitos, como la pizca de limón, de aguacate, como choferes. Conocimos a una señora que fue reclutada sólo para dar de comer en un campamento”, apunta.
Estudiantes de Química, de Medicina y trabajadores de laboratorios han sido levantados para que trabajen para este cártel, dice.
El activista descarta que la muerte de «El Mencho» vaya a frenar el reclutamiento de jóvenes, porque no hay estrategia para frenarlo y porque la organización criminal se fragmentará, se formarán nuevos grupos que buscarán enrolar en sus filas a más personas, sumado a que puede derivar en guerras internas del cártel como ocurre en Sinaloa.
Juan Martín Pérez García, coordinador del colectivo Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe, considera que el reclutamiento de jóvenes por parte de los cárteles en Jalisco y en todo el país es uno de los ejes o industrias en los que estos grupos delictivos tienen células o líderes que están especializados en el enrolamiento o leva de menores y adolescentes, porque es un negocio muy productivo para las organizaciones.
Recuerda que en el caso del Rancho Izaguirre el CJNG tenía al llamado Comandante Lastra, quien fue detenido en marzo de 2025 y estaba encargado de reclutar y adiestrar a jóvenes que eran levantados en diferentes entidades y enviados a campos de adiestramiento en Jalisco.
Expuso que los tres componentes financieros del CJNG y de otras organizaciones son el reclutamiento de jóvenes de los 14 a los 30 años, que se ha convertido en una “industria” con complicidades institucionales, con gente especializada en la leva de menores y con la negativa del Congreso de la Unión de legislar y sancionar esa leva, a pesar de que hay más de 50 iniciativas de ley.
Para Héctor Hiram Hernández Bringas, catedrático del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, los programas Jóvenes Construyendo el Futuro, Sembrando Vida e incluso el sistema educativo han sido insuficientes para evitar que miles de jóvenes sean víctimas de la violencia de los cárteles de la droga y otras organizaciones delictivas, ya sea por su enrolamiento o porque han sido asesinados.
Asevera que el tema de la violencia y los jóvenes en el país tiene un parteaguas a partir de 2007, que coincide con la guerra contra el narco de Felipe Calderón y que ha venido incrementándose en el tema de los homicidios violentos, en los que son víctimas.
Expone que en el grupo de adolescentes entre 13 y 17 años la segunda causa de muerte es el homicidio, sólo después de los accidentes, y coincide con la edad en que salen del ámbito familiar y se incorporan a grupos de amigos en las calles, en donde hay un mayor riesgo de involucrarse o que sean enrolados por grupos delictivos.
