Tlaxcala necesita seguridad real para las mujeres, no discursos: Miriam Martínez
7 de marzo - 2026

“Lupita sobrevivió a la violencia de su agresor, pero no a la indiferencia de las instituciones.”

En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la diputada Miriam Martínez Sánchez lanzó un llamado contundente a las autoridades y a la sociedad: pasar de los discursos a las acciones concretas en favor de la seguridad y los derechos de las mujeres en Tlaxcala y en todo México.

La legisladora advirtió que esta fecha no puede reducirse a una conmemoración simbólica, ni a una serie de mensajes institucionales, cuando en la realidad miles de mujeres siguen saliendo a las calles para exigir justicia, seguridad y oportunidades reales.

El caso de Lupita: la distancia entre discurso y realidad. 

Para ilustrar esa brecha, Martínez Sánchez recordó el caso reciente de Lupita N, una adolescente de 17 años cuya historia fue difundida en medios locales. La joven sobrevivió a una agresión brutal por parte de su pareja, también menor de edad. Hubo amenazas de muerte y un nivel de violencia que debió activar de inmediato todos los mecanismos institucionales de protección.

Confiando en el Estado, Lupita acudió al Centro de Justicia para las Mujeres. Era fin de semana. Entre guardias reducidas, burocracia y hasta celebraciones personales dentro de las oficinas, nadie la atendió. Regresó el lunes. Diez horas más de espera.

Cuando parecía que su caso avanzaría, recibió un oficio dirigido a un director de hospital que dejó el cargo hace tres años. El documento fue inútil. Lupita no fue atendida.

“Mientras desde las oficinas se habla de protección a las mujeres, en los hechos una menor violentada pasa horas esperando atención, recibe documentos obsoletos y termina rebotando entre instituciones que no funcionan”, subrayó la diputada.

La distancia entre el discurso oficial y la realidad que viven las mujeres no es un detalle menor, añadió. Es, en muchos casos, la medida del abandono institucional que enfrentan las víctimas.

“No queremos más Lupitas. No queremos más mujeres que acudan a los lugares donde deberían sentirse seguras y terminen encontrando indiferencia, burocracia o puertas cerradas. Porque mientras los discursos se preparan para el 8 de marzo, historias como la de Lupita recuerdan que en Tlaxcala la deuda con las mujeres sigue abierta, y que la seguridad, la justicia y la dignidad no pueden seguir siendo promesas pendientes”, remató.

Finalmente, reconoció la lucha histórica de generaciones de mujeres que, a lo largo de décadas, han abierto espacios en la vida pública, conquistado derechos y empujado cambios fundamentales en la sociedad.