Taloneo en el transporte público de Tlaxcala genera debate entre usuarios y operadores
22 de febrero - 2026

Incremento de esta práctica evidencia vacíos en la regulación y reabre discusión sobre orden y seguridad en las rutas.

por Stephany Rodríguez

En Tlaxcala, la práctica conocida como “taloneo” dentro del transporte público se ha vuelto más visible en los últimos meses, generando posturas encontradas entre pasajeros y conductores. El término se utiliza de manera coloquial para referirse a personas que suben a unidades de transporte para solicitar apoyo económico, vender productos o interpretar música con el objetivo de obtener ingresos diarios.

De acuerdo con testimonios recabados, esta situación se presenta con mayor frecuencia en rutas urbanas y en horarios de alta afluencia. Mientras algunos usuarios consideran que se trata de una expresión de necesidad económica, otros señalan que la experiencia puede resultar incómoda cuando perciben insistencia o presión para aportar dinero.

Una pasajera consultada manifestó su desacuerdo con la práctica al considerar que genera incomodidad dentro de las unidades y altera la dinámica del servicio. Señaló que la frecuencia con la que ocurre refleja la falta de lineamientos claros sobre quiénes pueden acceder a las unidades con fines distintos al traslado.

En contraste, otro usuario sostuvo que muchas de las personas que realizan esta actividad argumentan provenir de otros países o atravesar situaciones económicas adversas, por lo que consideró que el apoyo que reciben depende exclusivamente de la voluntad de cada pasajero.

Por su parte, un conductor de transporte público indicó que los operadores enfrentan limitaciones para impedir el acceso de estas personas, especialmente ante la ausencia de protocolos específicos o supervisión constante. Precisó que cualquier intervención puede derivar en conflictos al interior de la unidad.

Entre las quejas recurrentes se encuentra la percepción de que algunos operadores permiten el ascenso de quienes realizan taloneo; sin embargo, trabajadores del sector señalan que no existe una regulación precisa que establezca responsabilidades claras en estos casos.