6 de febrero - 2026

Los detenidos, identificados como Alejandro y Felipe N, fueron trasladados de inmediato ante las autoridades federales en la capital tlaxcalteca
Héctor LORENZO
La delincuencia se topó con pared en la autopista Arco Norte, a la altura de Ixtacuixtla, Tlaxcala. Tras el reporte de tres autos rojos que intentaban acorralar a un transportista para asaltarlo, agentes federales desplegaron un operativo relámpago que permitió interceptar a uno de los vehículos sospechosos. Aunque los involucrados intentaron pasar desapercibidos inicialmente, su actitud delatadora encendió las alarmas de los uniformados.
Al detener un Chevrolet Spark que coincidía con las denuncias, los tripulantes mostraron un nerviosismo evidente. Uno de ellos incluso intentó escapar a pie cuando se solicitó la revisión del coche, pero fue alcanzado metros más adelante. El intento de fuga confirmó que no se trataba de simples automovilistas, sino de personas con cuentas pendientes o intenciones turbias en la vía.
La prueba definitiva apareció en el interior del auto: un inhibidor de señales de 18 antenas. Este aparato es la herramienta predilecta de los asaltantes de carreteras para «anular» los rastreadores GPS y los teléfonos celulares, dejando a los choferes incomunicados y a los camiones invisibles ante los sistemas de monitoreo satelital.
Los detenidos, identificados como Alejandro y Felipe N, fueron trasladados de inmediato ante las autoridades federales en la capital tlaxcalteca. Ahora, ambos enfrentan un proceso legal que determinará su responsabilidad en este intento de robo, mientras se investiga su posible conexión con otras bandas que operan bajo este mismo «modus operandi» en la zona.
