5 de febrero - 2026

Por Mauricio Hernández Olaiz
En Tlaxcala, la ley electoral ya no se viola en lo oscurito: se atropella a plena luz del día. Se volvió un trámite incómodo, una formalidad decorativa. El árbitro, lejos de cumplir su función, observa, calla y asiente. No hay sanciones, no hay frenos, no hay voluntad. Hay sumisión.
La gobernadora Lorena Cuéllar ha entrado en una fase peligrosa de su gobierno: la de la desesperación sucesoria. Ya no se trata de gobernar, sino de blindarse. Ya no se trata de proyectos, sino de herencias políticas. Y cuando eso ocurre, todo estorba: la ley, la ética, los tiempos y hasta el propio partido.
La mandataria lo sabe: una eventual candidatura —y triunfo— de la senadora significaría algo más que un relevo. Sería el fin de su control político y el inicio de ajustes de cuentas largamente contenidos. Aunque se prometan transiciones tersas y discursos de reconciliación, la historia enseña que siempre hay facturas que se cobran. Por eso, para ella, esa opción no es solo indeseable: es inviable.
De ahí la apuesta total. Todo al rojo. Todo por la imposición del presidente municipal, aun cuando el costo sea quebrantar normas, rebasar límites legales y utilizar sin pudor recursos públicos y privados. No hay medias tintas cuando el miedo se convierte en estrategia.
El problema es que el desgaste del gobierno ya es inocultable. No se manifiesta como una rebelión abierta, sino como algo más corrosivo: cansancio social, distancia emocional, hartazgo silencioso. El gobierno habla, pero ya no conecta. Produce mensajes, pero no genera confianza. En redes y en la calle, sus intentos de reposicionamiento se perciben más como defensa nerviosa que como liderazgo sólido.
La mandataria es protagonista constante del sótano de las encuestas, solo aquellas que reciben su impulso procesal medio la salvan de la quema, pero cuando esos estudios se relacionan a medios altamente gratificados por el régimen sus resultados se van por la coladera.

Latinus fue claro en cuanto a la predilección del gobierno por medios como el Heraldo, miles de millones que se convierten en aplausos, en notas falaces y entrevistas a modo…No son pocas en las que la protagonista ha sido Cuéllar, pero de poco o nada han servido, su desgaste es claro y evidente y hoy, cual transfusión sanguínea se la pasa a su delfín.
Y eso tiene una razón central. Hoy, cualquier figura asociada directamente al gobierno hereda también sus negativos, que son hartos e incontables…además el delfín no mide con astucia la herencia maldita, pues no solo son los negativos los que recibe sino a un estado en llamas, olvidado, saqueado y vapuleado.
La gente lo ve como el sucesor que le cuidará la espalda no el que resolverá los graves problemas de Tlaxcala, que como sus terribles rellenos sanitarios se encuentran a tope de mugre.
Flipper tiene funcionarios desperdigados en territorio pues cambiaron al escritorio, pero no por preocupación sincera de los gobernados, sino por una mera estrategia electoral, pues la encuesta interna no medirá negativos sino conocimiento, solo eso, con eso basta, pero la realidad es que no crece…y no se necesita ser un experto en estrategia electoral o genio para saberlo….simplemente no es visto como una opción real, sino como el heredero de Lorena, la más votada pero hoy la más vilipendiada….El Tlaxcalteca no es tonto ni se chupa el dedo y hoy la mayoría no quiere saber nada de la continuidad del lorenismo.
Además, la descarada promoción anticipada, el uso forzado bajo amenazas de servidores públicos y la clara imposición convierten a la desesperada sucesión en un riesgo claro para Morena y no con el INE o el ITE, sino con la ciudadanía. Harta de los excesos.
La llegada de Adán Augusto a la cuarta circunscripción, reconozco, me cuesta leerla, hoy no sé en verdad a quién beneficia, si al alcalde o a la senadora. El Nosferatu ha sido perdonado, retirado de la coordinación de su bancada pero regresado a la cancha, donde mejor opera, donde mueve y tensa hilos…su negro pasado no le pesa al morenismo, y menos con perfil bajo, muy bajo…pero perverso, malévolo.
Insisto, no sé a quién beneficia más su llegada….si a Ana Lilia como Senadora y esbirra o a la Gobernadora que le dio una patada a Scheinbaum cuando era corcholata para correr bajo su manto de vampiro…..
El tiempo irá dando señales, esas siempre hay. Pues pocos, muy pocos apuestan a que la presidenta será quien decida…Yo apuesto 10 a 1 a que será ella, convirtiendo a Adán en tan solo un pobre murciélago.
Pero la recomendación hoy al delfín sería esta. Más vale cambiar por un estanque nuevo, aunque sea más pequeño, que seguir en el gran estanque prestado y pestilente, pues la desesperación por la sucesión lo puede llevar a ahogarse…aún más.
@olaizmau
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