¡Soy el estúpido!
22 de enero - 2026

Por Mauricio Hernández Olaiz

En los últimos meses, la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, representante de nuestro estado en la LXVI Legislatura del Senado de la república, ex-presidenta de la Mesa Directiva de la cámara alta, y aunque no son los tiempos, clara aspirante a gobernadora de Tlaxcala, ha protagonizado, tanto debates legislativos, como controversias públicas que han generado una discusión más profunda sobre cuáles deben ser las prioridades de un legislador y cómo se mide su impacto real en la entidad.

Dice Ana Lilia que ha informado como nadie, por ello el que cualquier despistado o ignorante se atreva a preguntar que ha hecho la senadora…tiene bien ganado su calificativo…claro, desde su punto de vista, tampoco soy tan de piel sensible como para que el estúpido me caliente, cosas peores me han dicho…pero también es cierto que quien aspira debe controlar sus ímpetus y su boca….

Pero veamos en términos generales…¿Qué ha hecho la senadora de Calpulalpan?

Trabajo legislativo: números vs. resultados

En términos estrictamente numéricos, la senadora ha mostrado una buena productividad sobre el papel. Solo en 2025 se reportó que presentó alrededor de 32 iniciativas de ley, reformas y puntos de acuerdo durante su labor parlamentaria, muchas de las cuales abordan reformas constitucionales y cambios generales como la Ley de Alimentación Adecuada y Sostenible —propuesta con alcance nacional— y otras como la regulación de plaguicidas peligrosos o la tipificación de la tala ilegal como delito grave.

Sí, son temas relevantes, pero aquí surge la primera pregunta incómoda: ¿cuántos de estos instrumentos legislativos han producido beneficios concretos y específicos para Tlaxcala?

Sólo unos pocos puntos de acuerdo tienen un impacto directo sobre la entidad, como exhortos para atender incendios forestales en Atltzayanca o iniciativas para la operatividad de leyes relacionadas con el patrimonio del maíz, elemento clave de la economía rural tlaxcalteca.

El resto de las iniciativas tienden a ser normativas generales, necesarias para la vida republicana, pero sin trazabilidad directa para mejorar la vida cotidiana de los tlaxcaltecas.

Este contraste entre cantidad y relevancia local establece el primer foco crítico: la presencia legislativa no siempre se traduce en resultados palpables en el entorno inmediato de sus representados.

 El discurso público y su costo político

Más allá de la actividad formal, la senadora ha sido protagonista de polémicas públicas que han marcado la percepción ciudadana. La más reciente, el de “estúpidos” a quienes cuestionan su trabajo, un comentario que luego trató de matizar diciendo que se refería exclusivamente a quienes, desde el anonimato, generan campañas en su contra con bots y desinformación.

Este episodio no sólo se viralizó, desató una crítica social amplia y generó varios cuestionamientos sobre la actitud de una servidora pública frente a la prensa y a los ciudadanos críticos. Aunque la senadora intentó aclarar que su intención no era insultar al pueblo; sino a quienes, en su interpretación, difunden campañas negras, estas palabras han alimentado una narrativa de desconexión con gran parte de la ciudadanía; y de la prensa, que esperábamos mayor humildad institucional, por ello no son pocos, ciudadanos y periodistas que aseguran que es una mujer muy pero muy soberbia.

Aun cuando Rivera Rivera ha acusado a “bots” y a las campañas negras de ser los responsables del desgaste de su imagen, igualito que el Maromero Martínez con su jefa, su propia boquita es la que le ha jugado sucio, pues también está harto documentadas algunas de sus polémicas declaraciones y exabruptos, algunos en el mismísimo pleno del Senado ydesde la mismísima silla de la presidencia. Difícil olvidar ”El Pinche Loca” que le soltó a Kenia López Rabadán, luego de que la senadora panista hiciera uso de la tribuna para señalar a los nenes del ex presidente……Tampoco se nos olvida lo del paraguas.

Lo anterior plantea una segunda lectura crítica: no es solo una “guerra sucia digital”, sino una percepción pública que combina mensajes oficiales, hechos, respuestas mediáticas y decisiones comunicativas que, en conjunto, afectan la reputación de una figura pública que aspira a ser Gobernadora de Tlaxcala.

Y precisamente…. ¿Dónde queda Tlaxcala en todo esto?

La gestión legislativa de Rivera Rivera se ha destacado por iniciativas de amplio espectro y por propuestas normativas complejas, pero cuando se mira con lupa el beneficio tangencial y directo para Tlaxcala, el balance se vuelve más modesto: los casos puntuales de atención a incendios o patrimonio agrícola efectivamente son valiosos, pero no equivalen a programas estructurales, recursos etiquetados o cambios socioeconómicos concretos que transformen la calidad de vida de las y los tlaxcaltecas.

Por su parte, la agenda política nacional de Morena y su vínculo con la presidencia han sido invocados por la propia Senadora para explicar que su trabajo está alineado con la Cuarta Transformación y sus reformas profundas. Muchas de ellas no del total agrado de la ciudadanía, finalmente los excesos evidenciados por el partido en el poder se le agregan a aquellos que declaran su absoluta fidelidad al movimiento, además, desde Tlaxcala esperan también impactos locales medibles, no solo discursos generales.

La Egoteca….

Uno de los argumentos usados por la legisladora morenista para respondernos a los estúpidos la pregunta de ¿qué ha hecho en 15 años? es todo un desplegado de éxitos personales, que, si bien es cierto, son aplaudibles y muy meritorios no responden a las necesidades y crecimiento del estado…motivo del cuestionamiento.

El ser la Primera tlaxcalteca en ser oradora en la ONU, ante el Consejo de Seguridad, o  Invitada al lanzamiento de una nave espacial en la NASA con el primer proyecto aeroespacial mexicano, o bien ser la primera política tlaxcalteca en 200 años en presidir el Senado y el haber sido Oradora en el G20 en la India o la primera tlaxcalteca en hablar en el Parlamento Europeo, insisto, son grandes logros, dignos de reconocimiento, pero eso no necesariamente demuestra que su trabajo se refleja claramente en el desarrollo del estado ni en su interés por el mismo o por su gente.

Bajo ese argumento bien podríamos darle al voto a gobernador o gobernadora a otros y otras destacadísimas tlaxcaltecas, que en el plano personal son muy exitosos y exitosas…casos concretos como los de Carlos Rivera, Honorina Arroyo, Graciela Orozco, Armando Ahuatzi o Andrés Caballero, entre tantos otros.

La senadora puede sentirse orgullosa de sus resultados, que han engrosado su currículum, y por supuesto, su cuenta bancaria…pero eso no necesariamente nos obliga a considerar que sea la respuesta que Tlaxcala tanto necesita…

En Resúmen…

Por lo anterior, el caso de Ana Lilia Rivera Rivera plantea un dilema clásico de la política representativa mexicana… ¿Cuenta más la cantidad de iniciativas y posiciones en la ley, o la percepción pública sobre la cercanía y beneficio efectivo que el representado recibe?

Los números de productividad pueden lucir sólidos en un currículum, pero si la narrativa pública gira más en torno a declaraciones controvertidas, autoelogios y reclamos de campaña que sobre beneficios tangibles para su entorno, entonces la senadora pierde fuerza frente a la ciudadanía que demanda respuestas.

En ese sentido, el análisis crítico nos lleva a una conclusión incómoda: en la gestión de Rivera Rivera la forma, pero, sobre todo, la comunicación, ha empezado a pesar tanto como el contenido, y en política, ese desequilibrio puede costar mucho más que una controversia viral.

Y finalmente, aunque hayas hecho mil ocho mil asambleas informativas sobre tu trabajo…a la gran mayoría de los ciudadanos les vale tres hectáreas de maíz, pues andan más preocupados y ocupados en sobrevivir, pues no todos pueden cobrar como Senadora.

Otros, de plano, preferimos mantenernos en el renglón de los Estúpidos…total, el futuro no se ve esperanzador…ni con el delfín mangoneado ni con la legisladora de lenguaje procaz.

@olaizmau

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