¡Les hace falta ver más…por la Gente!
1 de agosto - 2024

Por Mauricio Hernández Olaiz

Para nadie es un secreto que desde la llegada de Cuéllar el gobierno ha privilegiado la fiesta, la pirotecnia y los eventos circenses por encima de los verdaderos retos que aquejan al estado.

Si, no es nuevo, sin embargo, el último espectáculo de la mandamás fue a todas luces un atentado a la población, con un claro mensaje de…” Me valen madres”.

Cuesta entender los años de trabajo, esfuerzo, maromas, berrinches, llantos y cuanto fuese necesario para lograr abrirse camino al sueño anhelado, gobernar a la entidad, para acabar haciendo lo que hace.

Cuesta entender la constante presunción y el dinero monumental para promocionar su victoria bajo el título de la más votada, para que al final esa gente que confió masivamente en ella quede a su suerte.

Cuantas personas de las que hoy perdieron todo en Apizaco, Tetla o Yauhquemehcan, luego de los diluvios del jueves y sábado, habrán votado por ella. Muchos en realidad. Gente que confió en el cambio verdadero, en la nueva historia, vio como se hundía su patrimonio en segundos ante la completa indiferencia de un gobierno más ocupado en ver más box.

Ante la completa ausencia de autoridad alguna, llámese la nefasta e ineficiente protección civil de Juvencio, seguridad ciudadana, guardia nacional – que para otros asuntos si entra hasta en los preescolares – o el ejército, los pobladores solo contaron con el apoyo de ellos mismos, vecinos igual de afectados o sus amistades y familiares, mientras que en el centro expositor se presumía la entrega del cinturón de oro por parte de la mandamás al pugilista mexicano Miguel Berchelt.

Cuatro municipios se hundían, mientras el gobierno de la pirotécnia aplaudía de un espectáculo que ni entiende.

Pero quiero subrayar, esto no es culpa del “travieso” Arce, de Julio César Chávez, Jackie Nava, o la “Barbie” Juárez, ellos están en lo suyo, en su bisne, en su entorno, en su espacio. Ellos no son autoridades, ni servidores públicos, ni los más votados. La responsabilidad de atender la emergencia era de la triste, de la jefa pachanguera, no de los pugilistas. La inundación le valió tres hectáreas de cinturón de oro a la “mandataria”.

No obstante, la gente votó por más de lo mismo, ya empezaron a reconocer su error, luego de verse abandonados a su suerte bajo las aguas pestilentes. Bueno, ni a la gobernadora de la salud le importó que uno de sus frankensteins del IMSS bienestar quedara bajo el agua, que los quirófanos del hospital de Tzompantepec no pudieran operar ni emergencias pues estaban anegados. Los médicos y enfermeras haciendo esfuerzos por reactivar a la brevedad tan vitales espacios mientras en otro sitio los responsables de salir en auxilio de la población vitoreaban al gran campeón mexicano.

Mientras la gente y un hospital tenían el agua hasta el cuello, la mandamás sonreía y aplaudía en su nuevo espectáculo, que para no variar en todo lo que hace, fue un fracaso. Horas antes y con desesperación la triste regalaba entradas al bax- como diría Stallone-  como boletas falsas para las casillas con el tache para morena.

No es un secreto, insisto, el gusto por la juerga y la banalidad de la mandataria, para eso se pinta sola. Pero como no existe gubernatura para solo el guateque, por eso es que afirmo sin tapujo que es la peor de la historia.

Al momento no le ha merecido una solo palabra de solidaridad con los cientos o miles de afectados por las inundaciones, nada. No espero una disculpa pues no sabe lo que eso significa, pero por lo menos un gesto tardío de solidaridad o promesa de apoyo para la recuperación, pero ni eso, insisto al momento.

No hay evidencia más clara de la nula empatía y de la ausencia total del tan presumido amor por Tlaxcala.

@olaizmau

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