FIASCO
16 de octubre - 2023

Por Edgardo Cabrera

Por más maquillaje que le pongan y presenten sus cifras alegres, la realidad es que el mundial de Voleibol playero fue un fiasco para el gobierno de la Triste Historia, los millones de pesos del erario destinados a su promoción y organización no sirvieron para nada, fue dinero tirado a la basura y a los hechos nos remitimos.

Para empezar, dijeron que el encuentro deportivo tendría una audiencia de 166 millones de espectadores de 80 países, la triste realidad, por ejemplo, en la cadena internacional de deportes ESPN, bastó revisar sus distintos canales para corroborar que, no transmitieron en vivo los partidos, menos la inauguración y los que difundieron fueron en horarios poco atractivos para la audiencia y siquiera hubo alguna cápsula que promoviera al estado de Tlaxcala, se enfocaron a lo suyo, a narrar la justa. Tampoco vimos por aquí un despliegue técnico y de conductores o reporteros para cubrir cada aspecto.

Para entender los números que erróneamente calculaba el gobierno, 166 millones, la última edición del Súper Bowl fue de 110 millones de espectadores, así pues, soñaban superar la final del fútbol americano que además se transmite en televisión abierta, por las grandes cadenas, no su maltrecha y maltratada televisión de Tlaxcala y, por otro lado, la TV restringida y cuyo acceso es prepago. La final del torneo clausura 2023 del fútbol mexicano tuvo un récord de audiencia con poco más de 30 millones de espectadores.

Pero el mayor y gran fiasco es la asistencia a las improvisadas canchas, gastaron más de 25 millones de pesos para acondicionar tres plazas de toros en las que la constante fueron los vacíos, mientras que en los escenarios montados ex profeso en la Plaza de la Constitución (de lo que se ignora el gasto en renta de gradas y sonido) se repitió lo mismo. Ante el fracaso debieron recurrir a acciones desesperadas como regalar boletos o de plano agarrar a los incautos que anduvieran por el parque o cerca de las plazas para invitarlos a pasar.

En su angustia por cumplir con las exigencias de llenar “¡cómo fuera!”, funcionarios, legisladores, políticos de la 4T, directivos de educación y medios paleros, se dedicaron a regalar sin ton ni son boletos y, ni así, regalados, los quería el pueblo.

Ante el claro desinterés recurrieron a la acción más desesperada, sacar a los alumnos de las escuelas para acarrearlos a los partidos, tampoco llenaron, menos se notaba emoción, iban por el punto extra o para irse de pinta de sus clases. El propio secretario de Gobierno terminó por reconocer en una entrevista que no fuimos ni el ombligo del mundo ni se tuvo la asistencia soñada.

Para rematar, el fracaso económico es mayúsculo, ¿cuál turismo?, no vimos las multitudes que nos prometieron, los extranjeros que llegaron fueron los propios jugadores, su equipo técnico y de asistencia de sus respectivos países, bueno, es más, siquiera aparecieron contingentes de veracruzanos, acapulqueños o quintanarroenses, recordemos el dispendio económico para promocionar en esas entidades el mundial, que más bien se convirtieron en parrandas de sus corifeos, amigos y parientes.

El Papa no llegó, recordemos aquel viaje al Vaticano donde la agenda incluía promocionar el encuentro deportivo; bueno, ni los gobernadores y mandatarías con las que posó la mandamás en su recorrido de promoción la acompañaron, solamente anduvo la desprestigiada titular del deporte Ana Gabriela Guevara, que más que presumir su visita, pena debería de dar.

Ahora regresar a la triste realidad con un gobierno que no resuelve nada, pero presume éxitos sin precedentes de sus pésimas políticas públicas, ese mundial, es claro ejemplo de la mala planeación y malos resultados.