3 de septiembre - 2023

La laguna de Acuitlapilco, Tlaxcala, que abarca una extensión de al menos 70 hectáreas, se ha reducido a la mitad.
Fuente: MILENIO
Dos paisajes ofrece la laguna de Acuitlapilco, en el municipio de Tlaxcala; uno donde hay agua, se escucha el pequeño oleaje, los patos nadan, el viento ulula y hasta el arena crepita.
En el otro panorama de este mismo embalse, ya no hay agua, el lodo está seco y cuarteado; todo lo que queda son los neumáticos, basura al descubierto y las plumas de las aves que ahí migraban cada año.
La laguna de Acuitlapilco, Tlaxcala, que abarca una extensión de al menos 70 hectáreas, se ha reducido a la mitad. Una parte de este embalse ya está seco y se aferra a sobrevivir con la caída de las lluvias de la temporada.
Y dicen los ambientalistas e investigadores que hay pocas probabilidades de recuperarla si las lluvias no son abundantes y porque ya refleja las consecuencias de la sequía, de las altas y bajas temperaturas, la disminución de heladas, también por la invasión de predios para desarrollo urbano e inmobiliario, descargas de aguas negras y la sobreexplotación de los mantos freáticos por el crecimiento de la población, así como por la demanda de los sectores agrícola e industrial.
Se trata de un fenómeno ambiental más grave que solo ver el embalse con menos agua y con la mitad de su superficie seca, advirtió el investigador de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATX), Juan Suárez Sánchez.
“Este es un problema más generalizado. Aunque este problema es de muchos lugares, no es propio de Tlaxcala, sino de muchos lugares”, dijo.
En entrevista con MILENIO, explicó que investigaciones de la UATX, en materia ambiental, han detectado el descenso del nivel del acuífero de toda la parte baja de La Malinche, el cual nutre a los cuerpos de agua y los mantos freáticos para abastecer el área urbana de Tlaxcala, y es, precisamente, en la zona de la laguna de Acuitlapilco donde se registran los valores de reducción más considerables.
Del año 2000 a 2019, indicó, se observó un descenso en el agua subterránea de casi tres metros por año. Para dimensionar lo que esto significa, recomendó imaginar un pozo el cual reduce anualmente en tres metros su nivel de almacenamiento y a la vez incrementa su profundidad; es decir, que al paso del tiempo es más complicado extraer agua porque es menos y está a niveles más profundos.
El investigador expuso que la reducción de niveles de los mantos freáticos es uno de los fenómenos que llevó a la sequía a la laguna de Acuitlapilco y a otros embalses de Tlaxcala que dependían del agua que brotaba de los manantiales o veneros que se recargaban con el agua que captaba la zona boscosa de La Malinche.
“Estamos extrayendo agua y esto, inevitablemente, va descendiendo el nivel del acuífero; y el agua ya no brota como brotaba como cuando había manantiales y un manantial se alimenta, precisamente, del agua que infiltra”, comentó.
Si la cantidad de lluvia disminuye cada temporada, explicó, las probabilidades de captación e infiltración de agua son menores; por tanto, la conservación o recuperación de los cuerpos de agua, sobre todo de aquellos que dependen de los yacimientos, es también mínima porque están expuestos también a la sobrexplotación.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), al corte del 30 de agosto, reportaron una cantidad de lluvia acumulada en los ocho meses transcurridos de 2023 “muy por debajo de lo normal” porque faltan más de 300 milímetros para alcanzar y superar la cantidad de lluvia de 2022.
Aunque en otoño e invierno pueden registrarse lluvias, la advertencia es que difícilmente habrá una recuperación para ese “gran déficit” de lluvia en México y en Tlaxcala que se manifiesta en la reducción de agua de los mantos freáticos y en la sequía de las lagunas, como la de Acuitlapilco.
“Se acabó el agua, ya hasta hacen ‘arrancones’”
Don Victoriano todavía recuerda cuando de niño y joven, apoyado con sus burritos, acarreaba agua que colectaba de los veneros o manantiales de la laguna de Acuitlapilco hasta su casa que se ubica cerca de la iglesia de la comunidad de Atlahapa.
“Antes había unos veneros, según dicen que tienen raíces de La Malinche, y de ahí llevábamos agua potable con los burritos y con unos tambitos, hasta allá arriba la acarreábamos, pero ahora ya se acabó el agua, ya no nada. La laguna se sigue secando y ya hasta hacen arrancones con carros”, relató.
Según él, ahora que la mitad del embalse está seco, los jóvenes aprovechan el espacio de lodo cuarteado para organizar carreras con sus autos; los conocidos arrancones. En la parte seca hay evidencia de los neumáticos rodados.
Don Victoriano, como el activista Salvador Serrano González, quien pertenece a la organización Patos Verdes al Rescate de la Laguna de Acuitlapilco, espera que las autoridades hagan su trabajo para recuperar el embalse, no solo de la condición climática en la que se encuentra, sino también de otros fenómenos como la invasión de los predios o contaminación por aguas residuales.
Ambos saben que el nivel de agua depende de las lluvias; si hay abundantes lluvias, incrementa; si las lluvias son menores, el embalse empieza a secarse.
Recordaron que, en 1994, la laguna de Acuitlapilco se secó por completo; se recuperó y en 2005 otra vez registró sequía. En ese entonces le llamaban a la laguna mágica porque aparecía y desaparecía según la cantidad de lluvia, pero a partir 2018 notaron la “peor sequía” porque el nivel del agua ya no se recupera.
“Actualmente estamos ya a un cincuenta por ciento de lo que ha bajado el nivel del agua, y es muy difícil ver esta situación. Toda mi vida he visto como ha cambiado la laguna, nos empezamos a dar cuenta de la basura, de la contaminación y falta de reforestación y eso es lo que nos llevó a cuidarla y salvarla”, resaltó Serrano González.
Desde esa fecha, los integrantes de Patos Verdes emprendieron un movimiento social por el rescate de la laguna y la defensa de su territorio como zona verde y de esparcimiento.
Salen cada fin de semana a recoger la basura que dejan los paseantes y la que arrastra el agua de lluvia, también reforestan y, recientemente, han solicitado a la Conagua que delimite la extensión del embalse.
“Lamentablemente, de todo lo que era la laguna ya hay muchas construcciones que están dentro de la zona federal, cuando se seca la laguna los ribereños quieren aprovecharse de esas tierras que realmente le pertenecen a la laguna”, apuntó.
“Nosotros como vecinos por cada invasión presentamos una denuncia y hemos logrado la demolición de algunas construcciones, hay veces que no ayuda mucho el diálogo y se tiene que hacer esta denuncia para que la gente no siga invadiendo”, añadió.
Subrayó que, aunque, como movimiento social han buscado apoyo de autoridades locales de diversas administraciones fue hasta 2023 cuando hubo un acercamiento con representantes del sector ambiental del gobierno local; sin embargo, la respuesta aún no es suficiente.
Aun así, consideró que hay avances porque, por parte de la Conagua ya han delimitado el perímetro que corresponde al cuerpo de agua en las comunidades de los municipios de Xiloxoxtla, Tepeyando y Tlaxcala, y así han recuperado 70 de las 78 hectáreas de la laguna, aunque documentos históricos evidencian que el espejo abarcaba 200 hectáreas.
“Pero a través del tiempo siempre nos hemos dado cuenta que la laguna ha sido abandonada por el gobierno que no quiere hacer nada por esta laguna, pero sí cuando son campañas políticas se acercan a tomarse la foto, a decir ‘voy a hacer todas estas cosas por la laguna’, pero pasan todas esas campañas políticas y se queda el abandono nuevamente”, puntualizó.
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