17 de julio - 2023

Por Felipe Hernández Hernández
Toda pérdida humana es lamentable cualquiera que sea el momento en que ocurre y las circunstancias que le rodean. Aun cuando para muchos esto solo signifique una circunstancia más en la vida de los seres vivos o un número en las estadísticas de gobierno, lo cierto es que, para las personas, las familias y la sociedad, representa una profunda afectación a su modo de vida y organización social.
Los hechos que recientemente han ocurrido en Apetatitlán, donde una oficial de la policía preventiva municipal perdió la vida al acudir a un llamado de auxilio, obliga a una reflexión sobre las condiciones en que realizan su trabajo los policías municipales.
En principio se debe reconocer que el trabajo de los policías implica que estén constantemente en situaciones de riesgo durante el cumplimiento de sus funciones e incluso fuera de ellas, que su integridad y condiciones de salud puedan ser afectados y que su vida pueda estar en serio peligro.
La seguridad pública es importante en todos sus niveles, la nacional, la estatal y la municipal, sin embargo, para la mayoría de los ciudadanos la que representan los policías municipales es de mayor relevancia, sobre todo por la cercanía que tienen con ellos y la oportunidad de ser atendidos con prontitud.
La policía municipal es la que usualmente recibe las llamadas de auxilio de la población, las cuales pueden ser para atender conflictos familiares, entre vecinos, situaciones de violencia familiar, escándalos en la vía pública, accidentes de todo tipo, asaltos, en fin, su función es cuidar y/o restablecer el orden social.
De manera opuesta a su relevancia, la policía municipal es la corporación de mayor desconfianza, el INEGI (2023) destaca que solo el 45.6% de los ciudadanos confía en ella; en el año 2018, la confianza era un poco mayor (48.7%).
Esta percepción se debe a actos indebidos que cometen algunos elementos de la seguridad pública municipal como son abusos de autoridad, prepotencia, uso excesivo de la fuerza, la posible complicidad con los grupos delincuenciales o la probable participación en robos, encubrimientos y extorsiones, entre otros.
Las conductas señaladas, sin ser justificación, pueden ser originadas por la falta de vocación, de capacitación o de un entrenamiento especifico, o bien por un salario insuficiente, lo cual se traduce en una elevada rotación de personal, en una escasa profesionalización y en el abandono de una posible carrera policial.
El Sistema Nacional de Seguridad Pública advierte que la policía municipal en México carece de los recursos humanos, financieros, materiales y del marco legal adecuado para cumplir con su función, reconoce que la incorporación de policías enfrenta diversos problemas que van desde el salario, el método de reclutamiento, el costo de los exámenes de control y confianza, el costo de la formación policial, las becas para los reclutas, la tasa de reprobación y la elevada rotación del personal.
Pero también señala la necesidad de que se reconozca el peligro al que están expuestos y de que se valore su desempeño tanto como se valora la seguridad pública, lo cual se debe materializar en mejores condiciones laborales, se les dar prestaciones sociales, seguro de gastos médicos mayores, seguro de vida complementario, centros de recuperación física y servicios de atención psicológica, entre otros.
Con ese fin, en la pasada legislatura del Congreso Local se presentó una iniciativa a fin de que los miembros de las corporaciones policiales y de procuración de justicia gozaran de seguridad social; reconocía que las acciones orientadas a profesionalizar los cuerpos policiales no han tomado en cuenta la precariedad de sus condiciones laborales y deberían de garantizar que todos los policías tuvieran estabilidad laboral, salarios justos y seguridad social.
Entre las prestaciones que deberían tener, la iniciativa incluía la afiliación a una institución de seguridad social, créditos para vivienda, un seguro de vida con monto variable según ocurra el suceso (muerte natural, muerte accidental, riesgo de trabajo y muerte en cumplimiento de su deber), apoyo económico para sus beneficiarios en caso de fallecer, apoyo para gastos funerales, beneficios por riesgos y enfermedades, y pensión por jubilación.
La seguridad laboral y social es muy importante para la policía municipal a fin de que sus derechos no estén sujeto a la voluntad de la autoridad municipal y, como en el caso de la oficial fallecida de Apetatitlán, a la vigencia de la propia administración.
Desafortunadamente, como menciona Edith Olivares Ferreto, en México ser policía no es un proyecto de vida y menos cuando se ignora la precariedad de sus condiciones laborales y se carece de seguridad social. Esta es la situación.
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