Hacinamiento, maltrato, opacidad… 7 estaciones del INM, en el abandono
14 de abril - 2023

“El daño psicológico que le hacen a uno es grande por estar encerrado y no saber a dónde nos van a llevar”.

Fuente: MILENIO

Desde Tapachula hasta Hermosillo; lo mismo Acayucan, Veracruz, que Ciudad Juárez, Chihuahua, el común denominador de las estancias para alojamiento temporal a cargo del Instituto Nacional de Migración (INM) está en la opacidad y en las denuncias por condiciones indignas.

MILENIO recorrió siete estaciones migratorias en Chiapas, Sonora, Baja California, Tabasco, Veracruz y Oaxaca para conocer las condiciones en las que se encuentran los extranjeros asegurados en territorio nacional en su camino a Estados Unidos o aquellos que buscan un refugio temporal en México.

Colonia Juárez, una sala de espera para la migración haitiana

El acceso a las instalaciones para grabar es imposible. Trabajadores y vigilantes aseguran que los permisos se solicitan en Ciudad de México, pero nunca se otorgan, o simplemente un guardia desde la puerta de la estancia se encarga de decir: “aquí no hay nadie”.

Una vez que la migración irregular es detectada, todos los días miles de niños, mujeres y hombres que no logran acreditar su estancia en el país pasan por una de las 35 estaciones fijas o alguna de las 348 estancias provisionales que hay en México, recintos migratorios similares a centros de reclusión.

El problema se repite en las estancias visitadas: falta de transparencia y denuncias convierten a estos lugares en bombas de tiempo que pueden estallar, como ocurrió en Ciudad Juárez, donde 40 migrantes murieron tras un incendio, atrapados sin salida.

​“Dormimos entre la mierda”

La estación migratoria Siglo XXI en Tapachula, Chiapas, es considerada una de las más grandes del país, con una capacidad para alojar hasta 3 mil extranjeros hacinados.

“Hay cubos de orina adentro, en el comedor, y ahí se acuesta la gente. Al otro día bajas a desayunar y siguen esos cubos con orines ahí”, reclama Manuel, indignado después de 30 días de encierro en estas instalaciones.

Manuel, de origen cubano, viajó a México con su esposa y su hija de un año ocho meses, pero solo para seguir el camino hacia el norte, “o para donde sea”, según dice. Y muestra a MILENIO imágenes que logró captar con un teléfono celular que pudo ingresar a las celdas, de cómo es por dentro una de las estaciones más grandes del país.

En los videos es posible apreciar los pisos e inodoros con hongos, retretes de metal oxidados y sucios, así como pedazos de cascajo en el baño, bolsas de basura y tomas de agua supuestamente potable.

“Condiciones indignas, estamos durmiendo entre la mierda, no hay atención médica, todo mundo está enfermo con catarro respirando la caca que hay aquí.

“Nos tienen secuestrados totalmente, nos dejan incomunicados. No nos dejan hablar con nadie, no nos dejan siquiera que los abogados nos visiten, no nos dan noticias, dicen los derechos que tenemos, como derechos a saber tu condición migratoria, pero aquí nadie sabe nada, hay personas que llevan 40 o 50 días”, denuncia Manuel.

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