12 de enero - 2023

Por Mauricio Hernández Olaiz
Mientras el estado de Tlaxcala se llenó de bardas con el hashtag #Es Claudia, nadie dijo nada, nadie salió a manifestar la responsabilidad de tal campaña. Es lógico, tales acciones son violatorias de la norma electoral, punto y se acabó.
A pesar de que el argumento de los seguidores de la jefa de gobierno sobre la cínica promoción de manera anticipada y seguramente pagada, directa o indirectamente, con recursos públicos, de que el retirar o denunciar las bardas, espectaculares o vallas móviles con la promoción de la ex de Imaz, es un atentado a la libertad de expresión de los ciudadanos, la realidad es que la llamada corcholata consentida y sus seguidores violan la ley.
Por eso la propia Claudia se deslindó de las mismas, morena también, la gobernadora Cuéllar; pese a que ha evidenciado claramente sus cariños por la chilanga, guardó silencio, mientras permitía el monumental crecimiento de la cínica y violatoria propaganda.
Las redes sociales no quedaron fuera de la estrategia, una que nadie sabe quién pagó y con qué dinero. Pero la evidencia está ahí y la promoción de #Es Claudia en los espacios antes señalados es incontrovertible, una campaña que no tiene autoría, ni responsables, una campaña que apareció de la nada, tan solo con el pase mágico de una varita al grito de Riddikulus.
Ahhh pero cuando, otra vez, el monstruo naranja colapso, ya la frase de #Es Claudia se convirtió en otra cosa. Una, dijéramos, más certera. Y es que desde su apertura el sistema de transporte colectivo metro ha tenido 6 accidentes, que no incidentes, muy graves, en 4 de esos 6 #Es Claudia.
Pero a Claudia no solo se le colapsa el metro, también las escuelas. Pocos recuerdan hoy que en el incidente del colegio Rébsamen, la delegada en Tlalpan, donde se encontraba la escuela, #Era Claudia .
Y es que el peritaje realizado en el colegio para saber por qué se derrumbó, concluyó que fue debido a irregularidades en su construcción y a la falla de sus estructuras, comprometidas principalmente por la construcción de un cuarto nivel en el colegio sin modificar ni reforzar el diseño estructural, añadiendo un sobrepeso de 225 toneladas a la estructura. Ese cuarto nivel fue autorizado para llevarse a cabo por la delegación de Tlalpan de Sheinbaum.
Y aunque es cierto que la investigación le generó responsabilidades directas a la entonces delegada, en julio de 2018, el Subprocurador de la Procuraduría General de justicia de la Ciudad de México deslindó de toda responsabilidad a Claudia Sheinbaum. Esa misma suerte no tuvieron algunos de sus colaboradores.
Pero volviendo a la campaña fantasma, el cuarto accidente del metro de #Es Claudia, sacó del anonimato a los protagonistas de las Vallas, bardas, redes y espectaculares. De inmediato las huestes de la corcholata consentida brincaron ante la oleada incisiva de los que señalaban el descuido total que le tiene la jefa de gobierno al metro.
Gobernadores de morena de todo el país, de los estados donde curiosamente crecieron las vallas, bardas redes y espectaculares con el Hashtag #Es Claudia, salieron a firmar un desplegado más para condenar el uso del accidente para denostar a la pobre Sheinbaum.
Lo cito: “Condenamos el uso político y faccioso que la oposición ha hecho de este accidente. Es reprobable e inmoral que se busque lucrar con el dolor de las familias para sacar raja política atacando al Gobierno de la Ciudad”.
Como si las víctimas les dolieran…no manchen. Es sabido, y con harta evidencia, que los expertos en el uso político y faccioso de todos los temas son precisamente los morenistas…Pero bueno.
En dicho posicionamiento la mandataria de Tlaxcala firmó como gobernadora y como política de esa filia. Lo he dicho, Lorena Cuéllar puede firmar lo que le dé la gana, lo que no se vale es que lo haga como gobernadora del estado, pues eso aparenta que habla a nombre de todos los tlaxcaltecas, cosa que claramente no es así.
Poco faltó para que dijeran que el accidente fue provocado por los opositores, un complot en contra de #Es Claudia, aprovechando que la jefa de la CDMX andaba en una de sus tantas giras de promoción presidencial en otro estado del país.
Pero mientras Lorena firmó ese lamentable desplegado para defender a la susodicha, en Tlaxcala no dice, ni firma, ni habla, ni opina de los homicidios, feminicidios, desaparecidos y desaparecidas, linchamientos, robos y explosiones en cajeros, y un largo etcétera.
Cumple con su trabajo político. Ojalá, por lo menos, así lo hiciera en su trabajo como gobernadora.
Así que ante los escándalos constantes de #Es Claudia, no dude que muy pronto se convierta en #Era Claudia, pues el que mejor ha aprovechado el asunto, además de lucirse en la visita de Biden y Trudeau, fue el carnal Marcelo. Veamos si repunta en las encuestas, pero sobre todo en el ánimo del presidente, que por lo menos ya tuvo que escuchar al canciller cuando este le dijo que los gringos querían a Ovidio.
Ya no hubo abrazos, sino puros balazos. Ante el beneplácito de la delegación americana y del canciller.
@olaizmau
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