¡Aunque no lo reconozcan!
4 de agosto - 2022

Por Mauricio Hernández Olaiz

Uno no espera que un día salga la Gobernadora Cuéllar Cisneros, en uno de sus monísimos videos que tanto le gustan, a decirle al pueblo de Tlaxcala…”Me equivoqué”. Eso sería como esperar que los sapos canten opera, den peras los olmos o la de turismo no haga negocio.

Pero claramente se ha equivocado. Y mucho. Distintas áreas de gobierno no cuentan con las personas adecuadas para llevar a cabo la transformación, la nueva historia o como le dé la gana llamar a lo que promete todos los días la mandataria en llevar a Tlaxcala.

Pero dónde más se ha equivocado es en aquellos en los que depositó su confianza en materia de prevención, procuración y control de la seguridad pública. Hoy ni Sergio González, alias florero, Ernestina Carro o Raúl Ruíz García han estado a la altura de las circunstancias. Aunque todos los días nos cuenten “cuentos” con cifras alegres, que digo alegres, lo que le sigue, la realidad es muy distinta y la percepción ciudadana en materia de inseguridad en el estado es altísima, aunque no lo quieran reconocer.

Las cifras y datos duros del INEGI, del propio Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y hasta organizaciones como REDIM, entre tantas otras, encueran al demagogo discurso gubernamental, ese que nos dice que somos el estado más seguro, que la delincuencia va a la baja y tantas y tantas mentiras que salen de las bocas de funcionarios y de la propia gobernadora.

Sergio González no puede. Y evidencias hay de sobra de su falta de capacidad para resolver conflictos, protestas, desmanes, linchamientos, y un largo etcétera. Uno sigue sin entender en dónde carajos la secretaría de gobierno ejerce los casi mil millones de pesos que tiene de presupuesto. Nada más no dan golpe, y un resfriado se les convierte en pulmonía y un fuego en incendio.

Ernestina Carro es un lastre para el gobierno y su mandataria. Pero Lorena se empeña en mantenerla en el cargo, sabrá dios porqué. Un día y otro también Carro Roldán evidencia su falta de trabajo y compromiso, hasta experiencia y talento en procuración de justicia. Su procuraduría ha mentido y hasta asesinado. Resultados casi no tienen y lo poco que hacen lo presumen como si hubieran aniquilado a todo el cártel de Sinaloa. Expedientes parados, investigaciones pobres o nulas, policía de investigación cuestionada y los cuerpos, tristemente, se siguen acumulando.

La Gobernadora se ha equivocado y harto. Primero trajo al “famoso” prófugo de la justicia Alfredo Álvarez Valenzuela. Pese a su negro historial y lo que resultó luego de que salió chiflando del estado para no ser capturado, la gobernadora no reconoció su error al nombrarlo. Puso de interino a Max Hernández, quien pasó sin pena ni gloria, por decir lo menos y luego trajo a Raúl Ruíz García, y no ha pasado nada, bueno han pasado muchos delitos, homicidios, ejecuciones, feminicidios, pero el ex militar se comporta como si no pasara nada.

Ruíz actúa como  si el mayor delito en el estado fuera el robo de unos panes de la panadería.

No espero que Lorena Cuéllar salga a decir. Me equivoqué. Pero si ama tanto al estado, como dice hacerlo, debe remover a los funcionarios que no dan resultado, empañan su gobierno y al estado. Salir a hacer cambios, como hasta el presidente lo ha hecho, con aquellos que no dieron el ancho. Tlaxcala sigue siendo nota por cosas malas a nivel nacional mientras en la Juárez se privilegia la promoción de la imagen falaz y el negocio. En esta área también debería haber cambios.

Es tiempo de encender las luces, maquillar a la mandataria, prender el micrófono para que salga   a anunciar a todos los tlaxcaltecas, que dice tanto querer, que se equivocó. Pero con otras palabras. No importa, en esta ocasión, que nos cobren también ese video a precio de producción Hollywoodense.

Insisto, no esperamos que reconozca su error, pero si esperamos que lo corrija. El tiempo pasa y las cosas se hacen cada vez más preocupantes en materia de inseguridad en Tlaxcala. Aunque no lo quieran reconocer. Las verdaderas mesas de paz son aquellas que se reflejan con compromiso y no solo discurso seco.

@olaizmau

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