17 de marzo - 2022

Por Edgardo Cabrera
El feminismo, el combate a la corrupción y la estrategia contra la delincuencia, es algo que no tendría que presumirse, sino hacerse. Acción más que reacción, hechos en lugar de discurso.
Luego de la represión de la semana pasada contra las manifestantes en el 8 de marzo, el secretario de Gobierno sigue empecinado en su postura machista, esa de criminalizar a las feministas, señalar un supuesto grupo de infiltradas, y diluir su torpeza. Es claro que no ha leído, ni le interesa, la postura de las mujeres que lo mismo señalaron a su gobierno de represor, como de la cerrazón.
Los boletines bofos, los desplegados chimoltrufios y los actos sonsos con el tema central de la “equidad de género” y las supuestas acciones a favor de las “mujeres” desde el gobierno de la Triste Historia, están a la orden del día, quieren lavar su culpa, en los hechos, no hay disculpa, no hay sanciones, ni policías suspendidos por las agresiones denunciadas.
INSEGURIDAD
En el campo de la inseguridad, la ola de violencia y de la delincuencia está imparable, como nunca, y aquí algunos casos que lo demuestran: el 15 de marzo se registró un levantón a un reconocido doctor huamantleco en Tequexquita, horas antes fue nota el robo violento con arma de fuego a un taxista en Chiautempan.
En los últimos días se agrega la privación de su libertad a un joven en Tlaxco, en Tenancingo encontraron a un masculino encobijado, los robos de coches y de autopartes en la capital están imparables, los feminicidios se multiplican, van doce (así como la negativa del gobierno a tipificarlos así), al igual que brutales asesinatos como el del ex diputado Omar Milton.
Ante el desastroso panorama y a medio año de su gobierno, la Triste Historia presumió su estrategia contra la violencia y la delincuencia, ¡ah caray!, pues no que ya existía, bueno, eso fue lo que presumió el secretario González cuando fue al Congreso.
Lo irónico es que su plan se reduce a cuatro “líneas” de acción: prevención de la violencia y la delincuencia; prevención del delito; atención a víctimas; y rehabilitación y reinserción social. No pues sí, nada nuevo, para eso se tardaron seis meses. Además, incongruente, porque la gobernadora Cuéllar se ha negado a recibir a las víctimas, aún así hablan de atención.
Y cómo planean prevenir, si, por ejemplo, andan más ocupados hoy en destinar cientos de elementos, uniformados e “infiltrados”, vestidos de civil -así lo dijo el encargado del despacho de la SSC-, para cuidar a los turistas que vienen al voleibol de playa, aunque no lo dijo, pero también para sofocar cualquier intento de manifestación. Afuera, los delincuentes siguen operando.
HECHOS
Mientras en la capital la cúpula de gobierno sigue teorizando cómo frenar la ola delictiva, algunos municipios sí están poniéndose a trabajar y hacer cosas, como en Apizaco donde la semana pasada emprendieron acciones conjuntas con otros ocho ayuntamientos, y ya están operando.
En Huamantla también han dado resultados, pese a sus limitaciones de equipamiento y elementos, porque no se comparan a la fuerza estatal. En solo dos días, sus operativos derivaron en la detención de un sujeto tras detonar un arma de fuego el lunes, ese mismo día aseguraron a otro delincuente con artículos ilícitos y arma de fuego, el domingo atraparon a dos presuntos ladrones de autos.
Recordemos, además, que fueron los municipales quienes a mediados de febrero recuperaron y detuvieron a un sujeto presuntamente responsable del atraco y robo de una camioneta de valores, en tanto que el estado brilló por su ausencia.
Los hechos, dicen más que mil discursos y promesas.

