Civilidad democrática
15 de junio - 2021

Por Fernando Tamayo

Pasadas las elecciones del domingo 6 de junio de este año, los análisis, las reflexiones y conclusiones pueden ser de todo tipo, sin embargo, nadie puede negar que el electorado demostró qué elección tras elección va adquiriendo una madurez a la hora de votar que enriquece el modelo democrático mexicano.

Y es que debemos recordar que el propio Presidente Andrés Manuel López Obrador cuestionó una y otra vez la labor del INE, órgano responsable de organizar y validar los resultados electorales. Pese a ello, el INE dio cuenta que la elección no le pertenece y que son los ciudadanos los verdaderos actores principales en la jornada comicial. Ya sea a la hora de emitir su voto o bien destinando un día entero a ser funcionarios de casilla.

Los resultados así lo plasman, pese a que se presume acarreo, compra de votos y una larga lista de anomalías, las cuales por cierto deberán comprobarse en las instancias legales correspondientes, la realidad es que la jornada transcurrió sin mayores sobre saltos.

La participación ciudadana fue la más alta en la historia de las elecciones intermedias en México y los resultados plasmaron un panorama electoral donde si bien es cierto MORENA es la primera fuerza electoral en la nación, también es verdad que existe un pluralismo político que es innegable.

Pese a los resultados positivos del partido en el poder, existe sin duda, un mal sabor de boca para el Presidente pues no sólo no obtuvieron la mayoría en el Congreso, sino que el bastión más importante de su proyecto político; la CDMX y zona metropolitana, se debilitó al obtener la oposición un número importante de alcaldías y municipios del Estado de México que durante décadas habían sido gobernados por la izquierda.

Otro tema de resaltar es que las campañas a través de redes sociales comienzan a influir cada vez más y con mayor peso en el electorado. Tal es el caso de la contienda en Nuevo León donde el partido Movimiento Ciudadano se hizo de la gubernatura a través de su candidato Samuel García quien gracias a su estrategia de marketing y redes sociales pasó de un lejano tercer lugar a gobernar uno de los Estados más importantes del país.

Finalmente y pese a que en México la reelección durante décadas fue vista como un tema tabú, la realidad es que hoy los mexicanos podemos convivir con dicha figura electoral y saber cuándo reconocer una labor positiva o negativa de aquel que busque perpetuarse en el poder. La mayoría de personajes que buscaron a través de la reelección mantener su posición política fueron castigados por el electorado que sabiamente se decantó por otra opción. Con ello se demuestra que el que exista esa figura no necesariamente implica que un actor político pueda perpetuarse en el puesto de manera automática.

Así la elección en todo el territorio nacional transcurrió sin contratiempos, si bien es cierto existen algunas inconformidades, también es verdad que el sistema de justicia electoral es basto y sólido como para garantizar que quien detenta el poder lo haga con la legitimidad necesaria propia del sistema electoral que tenemos en México. Esperemos que aquellos que no obtuvieron el triunfo lejos de realizar denuncias mediáticas acudan a las instancias legales correspondientes y hagan valer su derecho a impugnar lo que ellos consideren, de lo contrario sus manifestaciones serán vistas como simples reacciones tras no verse favorecidos por la población. Al tiempo.

Desde la barrera

Y en eso de las denuncias mediáticas resalta la serie de acciones que en algunos municipios se han presentado donde no solamente se ha pretendido perjudicar al candidato ganador, si no además, se ha perturbado la tranquilidad y paz que impera en dichas comunas. Los cierres de vialidades en Zacatelco, Ixtacuixtla y Xicohtzingo por citar algunos, son acciones que no abonan en nada a la democracia y demuestran que existen perdedores que no les importa perjudicar la vida de aquellos que quieren representar con tal de seguir exigiendo algo que no se ganaron en las urnas. Si de verdad existen anomalías como las que denuncian mediáticamente deberían ejercitar sus derechos en la vía y la forma establecida por la ley y no perjudicar la tranquilidad de aquellos que según dicen buscan gobernar.

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