Actores y escenarios: Estrategias
27 de abril - 2021

Por Esteban García

Este fin de semana, desde las canchas deportivas de Belén Atzitzimititlán, rindió protesta la estructura territorial «Va por México», la cual promoverá el voto a favor de la candidata a Gobernadora por la coalición “Unidos por Tlaxcala”, Anabell Ávalos Zempoalteca.

Esta estructura se integra por cinco mil tlaxcaltecas, quienes se encargarán de difundir las propuestas de la abanderada aliancista y convencer a más personas para que decidan su voto a favor de su proyecto.

Desde que arrancó la campaña, Anabell Ávalos entendió que esta sería una campaña diferente por la necesidad de adoptar medidas sanitarias; sin embargo, no renunció a la necesidad de salir al encuentro de la ciudadanía, porque es el trabajo en tierra el que garantiza el triunfo en las urnas.

Por ello, no debe sorprender que la candidata de la coalición “Juntos Haremos Historia en Tlaxcala”, Lorena Cuéllar Cisneros, haya reculado y ahora participe en eventos masivos. Recordemos que había prometido una campaña diferente, casi virtual, con el argumento de “proteger” la salud de la gente.

Pero ahora que las encuestas revelan que dejó de crecer y sus niveles de preferencia vienen a la baja, ha olvidado esa premisa, incluso, ocupa más tiempo presentando quejas e inconformidades sobre la supuesta falta de piso parejo en la elección, que convenciendo al ciudadano con sus propuestas.

Por lo visto, ella y su equipo no supieron qué hacer con la ventaja que tenía en los estudios demoscópicos desde antes del proceso electoral. No en vano el periodista Federico Arreola, simpatizante de la causa lopezobradorista, dijo recientemente que, en Tlaxcala, el triunfo de Morena se ve difícil, porque la oposición ha hecho bien su trabajo.

TENDENCIAS.

Hace unos días, la plataforma PollsMx, que recopila y analiza las encuestas de preferencia electoral en los 15 estados que elegirán Gobernador este año, ofreció información que evidencia las tendencias en Tlaxcala.

Según su último estudio, Anabell Ávalos, de la coalición “Unidos por Tlaxcala”, registra una tendencia al alza, y Lorena Cuéllar, de “Juntos Haremos Historia en Tlaxcala”, a la baja, por lo que se vaticina una contienda cerrada de cara al próximo 6 de junio.

La mayoría de las encuestas advierten un escenario de empate técnico, lo que es consecuencia de la manera en que se han venido conduciendo los equipos de campaña.

Un elemento que se nota a simple vista es la capacidad que Anabell Ávalos ha tenido para lograr adhesiones de valor a su proyecto, particularmente de líderes y grupos representativos de los sectores.

Por el contrario, esa ha sido la principal debilidad de Lorena Cuéllar, que carga con el peso político de la crisis de Morena, la cual, por cierto, ha evidenciado su falta de liderazgo y ascendencia al interior del partido.

Justo por eso llama la atención que, a pesar de presumir 30 años de carrera política, y de haber estado en cuatro partidos políticos diferentes, Cuéllar no sepa todavía hacer política de la buena, porque esa es ahora la principal razón por la que sus antiguos aliados se han apartado de ella.

¿PERSECUCIÓN?

No pasó inadvertido “el mensaje” que Lorena Cuéllar lanzó recientemente a los sindicalizados del sector salud.

La ex delegada federal aseveró que el sindicalismo existente ha destrozado la salud de Tlaxcala y lo responsabilizó de los males en este sector, por lo que, de ganar la elección, “limpiará” a este sindicato, anticipando con ello actos de injerencia en la vida interna de la agrupación.

En política, la forma es fondo, y lo que la morenista llama una “limpia” en realidad es una persecución que los trabajadores al servicio del gobierno no deberían pasar por alto.

No hay que olvidar que, como superdelegada, Lorena Cuéllar se encargó de desaparecer las delegaciones federales en la entidad, lo que generó el despido de decenas de trabajadores de esas instituciones.

El pretexto fue la austeridad y el combate a la corrupción, pero nunca presentó un informe que justificara tales despidos en función de ahorros o eficiencia.

Ahora, esa narrativa la repite al afirmar que, durante su gobierno, habrá una lucha sin precedentes para acabar con la corrupción, pero la realidad es que ese fue el discurso que ocupó Morena en 2018, y muchas personas y sus familias conocen ya su verdadera lectura: a pesar de haber apoyado el proyecto de la Cuarta Transformación, perdieron su fuente de ingreso.

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