¿Hacia dónde va Morena?
7 de marzo - 2021

Por Iliana Navarro D

En Tlaxcala, la senadora Ana Lilia Rivera es de lo más valioso que tiene Morena.

Su autoridad moral es indudable.

No solo es una voz válida en el partido, sino también la expresión de su conciencia ideológica.

Por eso, vale la pena atender sus últimas presentaciones mediáticas, en las que, contundente, sostiene que la corrupción no se puede erradicar con corruptos.

¿Qué quiere decir con esto la senadora? Sencillamente que muchos políticos oportunistas han visto en Morena un boleto de lotería.

Lamentablemente, es cierto. Los principios morales que favorecieron el surgimiento de Morena han sido pisoteados por cuadros provenientes de otros partidos políticos, y por personas carismáticas que utilizaron la imagen del Presidente López Obrador para ganar posiciones de poder.

Hay que ver dónde están todos aquellos que fueron elegidos por las siglas de la alianza que lideró Morena en 2018.

En el Congreso local, por ejemplo, la mayoría legislativa que encabezó Morena sólo sirvió para lograr beneficios individuales y de grupo, mediante el indignante fondo para obras en los municipios, que permitió el manejo discrecional de cientos de millones de pesos en cuestionables proyectos de infraestructura de bajo impacto social.

Basta revisar las notas periodísticas que dan cuenta de los abusos que cometieron los legisladores de la actual legislatura.

Otro ejemplo claro, y que con seguridad es al que se refiere la senadora, es el de la diputada federal con licencia Lorena Cuéllar Cisneros. Ella participó en la pasada elección federal para ganar un cargo que le dejó a su suplente, porque se fue a la delegación del Bienestar, con miras a conseguir la candidatura al gobierno estatal.

¿Y qué hizo desde la delegación del Bienestar? Promover su imagen, dar un manejo político a los programas federales, despedir personal, cancelar programas, y favorecer a sus familiares con la asignación de obra pública.

Cuando Ana Lilia Rivera refiere que los grupos de poder buscaron estar del lado de Morena cuando vieron a sus partidos decadentes y desprestigiados, lo primero que viene a nuestra mente es Lorena Cuéllar, que dejó al PRI para brincar al PRD, que la nominó a la gubernatura, y cuando perdió, se acercó a Morena, al PT y al PES para lograr su proyecto personal de poder.

Obviamente, la senadora será institucional, y no se confrontará directamente con al ex delegada federal; sin embargo, es evidente su desacuerdo por la manera en cómo Lorena Cuéllar se ha manejado: sin principios, sin ética, sin moral.

Por ello, Ana Lilia Rivera apeló a la sabiduría del pueblo para que, en estos comicios, decida con criterio quien quiere que lo gobierne, porque es claro que hay intereses que hacen daño a Morena y a Tlaxcala.

La legisladora federal puede decir con orgullo que llegó al lugar en donde está gracias al pueblo y al movimiento de regeneración nacional, del que es fundadora en Tlaxcala, mientras que muchas figuras se treparon de la popularidad del mismo para ganar y servirse a sí mismo, como lo hicieron en sus partidos de origen.

Tiene razón la senadora: es tiempo reflexión, para preguntarse hacia dónde va Morena, y quiénes tratan de apoderarse del movimiento para cumplir sus propósitos facciosos.

Comentarios: iliananavarro.tlax@gmail.com

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