DESCONTROLADO
21 de enero - 2021

Por Edgardo Cabrera

Sin aún cumplir un año de la llegada del Covid-19 a Tlaxcala, la entidad atraviesa por trágicos días por el número de infectados y muertos, no solo eso, también vive sus peores momentos en cuanto al desinterés de la clase política distraída en su lucha electoral, o bien, ocupada en el uso faccioso del tema en busca de sacar raja.

No estamos tan lejos de aquel 25 de marzo del 2020 cuando se reportó el primer caso de una mujer que dio positivo al Coronavirus Sars-CoV-2, tampoco hace mucho se confirmó el primer deceso, eso fue el 8 de abril del año pasado.

Si hacemos un alto y revisamos nuestra circunstancia, a casi 10 meses del primer infectado, tenemos el registro oficial de 12 mil 893 personas que han dado positivo en Tlaxcala a la enfermedad y, en lo que va de enero, cada día se suman al conteo más de 100 nuevos casos.

Con poco más de 9 meses de la primera muerte, en las últimas semanas el reporte cotidiano supera los 15, llegando incluso a la cifra de 21 en algunos días. La suma total de personas que perdieron la vida a causa del Covid es de mil 678. 

TRISTE REALIDAD

Lo que pasa en Tlaxcala es reflejo de la realidad nacional, el fin de semana durante dos días consecutivos hubo más de 20 mil casos positivos, refieren que son “nuevos” récords en las cifras (como si se tratara de una carrera); en cuanto a muertos, cada semana se tienen cifras “nunca antes registradas” desde que va de la pandemia, como ejemplo el miércoles el dato fue de mil 539 muertos y 20 mil 548 contagios en 24 horas.

De quienes fallecen hay muchas explicaciones, desde el desinterés de la sociedad por quedarse en casa y no hacer fiestas de fin de año, o los ya acostumbrados bailes clandestinos; la saturación en hospitales y la incapacidad de recibir más pacientes, algo que ya alcanzó a nosocomios de Tlaxcala como el del ISSSTE; la movilidad urbana, la negación a usar cubrebocas, en fin, el asunto es que no hay fecha para cuando esto cambie, ni explicación que lo justifique. 

Y si bien las infecciones y los decesos de conocidos políticos, funcionarios o personajes públicos, han acaparado los titulares e inundado las redes sociales en esquelas, los “sin nombre y sin rostro” son los más, ellos nutren las alarmantes estadísticas oficiales y los subregistros, cuyas estimaciones multiplican los casos.

Pareciera que para una gran mayoría el Covid no significa nada, y basta salir a la calle para ver el desinterés de unos, y la angustiante necesidad de otros que deben estar afuera para ganarse la vida.

BAJEZA 

Esta pandemia ha sacado lo peor de algunos, tan es así que el miércoles se dio a conocer el robo de una camioneta cargada con tanques de oxígeno, cerca de Texoloc.

Los delincuentes no tuvieron empacho en llevarse algo que es vital para la supervivencia de quienes se encuentran en etapa crítica de la enfermedad.

Pero también están aquellos que hacen negocio con la enfermedad, o cómo explicar que el costo por una recarga de oxígeno ronda los mil pesos en algunos establecimientos, mismos que justifican el alza por el incremento del precio que les dan los proveedores; la costosa renta de tanques, hospitalización, medicamentos, en fin, no hay dinero que alcance.

Del lado de los políticos, algunos siguen imparables colgándose del dolor para promocionarse, como el partido en el gobierno federal diciendo que gracias a ellos hay vacunas (por cierto, pocas, escasas y privilegiando a los suyos), representantes populares y gobernantes de todos los partidos presumiendo entrega de “apoyos”, o declaraciones oportunistas y desinformadas como la de esta semana del diputado federal morenista Rubén Terán exigiendo mil millones de pesos para atender la pandemia.

De ese señalamiento le valió que le corrigieran la plana sus propios correligionarios en el congreso local, ya que le documentaron que eso que pide, ya fue presupuestado.

Ese mismo personaje, no gestionó desde su ámbito de influencia (la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión), más recursos para el sector médico, menos se acercó a los diputados locales para cabildear o plantear estrategias con los suyos, que son mayoría, dentro del periodo de integración y revisión del proyecto de presupuesto, ¡así!, de ese tamaño el uso oportunista y político del tema.