Lorena copartícipe en la peor cartera vencida del Banco del Bienestar
4 de diciembre - 2020

Por Ricardo Hernández

La Secretaría de la Función Pública tiene en la mira cientos, tal vez miles de créditos que se otorgaron a familias pobres de Tlaxcala en condiciones irregulares. Lo mismo ocurriría en Guerrero, hacia donde se dirigió la otra abundante partida de préstamos. Ambos estados principalmente, originaron un quebranto del Banco del Bienestar cuya cartera vencida, asciende a más de 318 millones de pesos.

A partir de junio de 2020 Presidencia decidió hacer un enroque y mandó al generoso pero manirroto director del Banco del Bienestar, Rabinranath Salazar Solorio, a la Subsecretaría de Asuntos Religiosos de la Segob. En ese puesto la secretaria Elsa Sánchez Cordero lo tendría quieto, pero todo indica que no.

Diversos medios de comunicación dan cuenta de una destacada participación del subesecretario Salazar Solorio para afianzar las candidaturas de la ex superdelegada de la Secretaría del Bienestar en Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, y de la actual presidenta de Mi Corazón es Guerrero, la perredista y ex candidata a la gubernatura de esa entidad, Beatriz Mojica Morga.

Salazar Solorio y Cuéllar Cisneros fueron compañeros senadores en la anterior legislatura. Desde esa oportunidad comenzaron los negocios. Para 2018, se incorporaron Gobierno Federal, ella como delegada de la Secretaría del Bienestar en Tlaxcala, y el otro como director del Banco del Bienestar.

Cuéllar Cisneros, diputada del partido cristiano Encuentro Social (PES) con licencia tiraría un juego doble de dados. Por un lado, gestionó el mayor número de créditos para personas vulnerables de su estado, el más pobre de la República. Y luego convencería a esas personas de apoyar su carrera política hasta convertirse en gobernadora. Si no aceptaban pagarían lo recibido. Nadie lo rechazó.

Pero eso le costó caro al proyecto del presidente para construir más de 2 mil 700 sucursales del Banco del Bienestar en toda la República. Salazar Solorio, con una muy voraz consejera, la superdelegada tlaxcalteca, convirtió a la institución en una coladera. Y en un tiempo récord casi la quebró.

El presidente tuvo que tomar la decisión y lo removió. Por varias semanas lo mantuvieron ocupado, pero, la costumbre a dejarse convencer, por la superdelegada de Tlaxcala, hoy ocupa la mayor parte de su tiempo aplanándole el camino para convertirse en la abanderada de Morena al gobierno de su estado.

Esa historia seguramente va a continuar pues, de llegar a Casa Tlaxcala, Cuéllar Cisneros tiene en el subsecretario de Asuntos Religiosos uno de sus mejores contactos con el gobierno federal.

Hay que ver en qué desemboca la investigación de la Secretaría de la Función Pública, sorprendida nuevamente por las andadas de una pequeña y madura tlaxcalteca, buena para los negocios aprovechando las facilidades otorgadas por el gobierno federal.

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