NI ELLOS SE ENTIENDEN
6 de agosto - 2020

Por Edgardo Cabrera

La semana arrancó con el anuncio del regreso a clases para el 24 de agosto, aunque no será de manera presencial, sino a distancia dereivado de la pandemia por la Covid-19.

En el discurso el mensaje sonó muy bien, sin embargo, parece que en los hechos las autoridades educativas dan palos de ciego, evidencian desorganización, falta de acuerdos y, sobre todo, improvisación.

Para muestra lo que el martes dijo el propio secretario federal, Estaben Moctezuma, cuando recomendó a los docentes que en el nuevo ciclo escolar no dejen tareas a los alumnos, dicha declaración causó confusión, y es que en los hechos, se ha preparado a los docentes esquemas de clases a distancias con tareas, que serán dejadas a los alumnos para que justifiquen su asistencia a las aulas “virtuales” instaladas en su televisión o dispositivos de acceso a internet (si es que los tienen).

Y no solo es eso, mientras por un lado presumieron un acuerdos con cuatro televisoras, por el otro excluyeron a las dos grandes organizaciones gremiales. De entrada la CNTE manifestó su inconformidad; en la Ciudad de México y Oaxaca rechazaron el modelo a distancia ya que lo consideran discriminatorio y excluyente.

La misma coordinadora también criticó severamente el pacto entre la administración de López Obrador y el “monopolio” televisivo, -dicen- servirá para el “adoctrinamiento” de las nuevas generaciones por parte de los dueños de las grandes televisoras.

En tanto que el SNTE, aunque expresó estar de acuerdo con el plan virtual de clases, demandaron que se “cierre la brecha digital” y doten de computadores a estudiantes y profesores, al tiempo de garantizar la cobertura y el acceso gratuito al internet.

Para rematar, se multiplican los casos de padres de familia (quienes padecen en carne propia los efectos de la crisis económica) que denuncian el cobro descarado de cuotas, cooperaciones y otros apoyos económicos que les solicitan para la inscripción de sus hijos en instituciones públicas, así como la compra de materiales y uniformes que dificilmente serán utilizados en una estrategia digital de enseñanza.

Mientras que en las privadas, muchas escuelas se niegan a reducir el cobro de colegiaturas y, por el contrario, hay incrementos.   

RESPONSABLES

Es claro que lo que priva en el tema escolar es una desorganización y falta de planeación, aunque, es justo decir, la culpa no es de este sector, sino de lo que ocurre en materia sanitaria donde se ha privilegiado la política, sobre los criterios técnicos.

El vocero federal de la pandemia, el doctor Hugo López-Gatell, desde hace mucho se apartó de los principios científicos y técnicos, para dar prioridad a los discursos políticos y arremeter contra los críticos que día a día les evidencian, con datos duros y pruebas, lo mal que la administración federal ha atendido la crisis por la Covid-19.

Recordemos, primero minimizaban la llegada del coronavirus a nuestro país, luego aseguraron que medidas de prevención como el cubrebocas no servían de nada, y dijeron a la población que con estampitas y ¡sin miedo!, se combatía la enfermedad, ¡ah!, también con la “fuerza moral”. En los hechos no es así, México ocupa el tercer lugar mundial en muertes.

En Tlaxcala, la cosa no es mejor, el secretario de Salud, René Lima contribuyó a la escasez de medicamentos cuando se aventó la ocurrencia de dar a conocer, con santo y seña, los fármacos que se utilizan para tratar a los enfermos, y hasta las dosis. Como consecuencia, muchos salieron a hacer compras de pánico y, otros, parece, para acaparar el mercado para ahora revenderlos por internet.  

A todo lo anterior hay que agregar la terquedad gubernamental de fijar plazos fatales: hubo uno para la “jornada de la sana distancia”, ahora estamos con los semáforos quincenales de cuatro colores, también hubo fechas de regreso a clases y, de nuevo, mantienen la expectativa para un regreso presencial a las aulas en este año, «siempre y cuando» estemos en color verde.

Lo cierto es que esos plazos no se han cumplido porque no hemos entendido que la Covid-19 no sabe de tiempos, ni de discursos políticos, tampoco de la agenda electoral del presidente o de los gobernadores. 

Los errores no se pueden borrar, pero sí hacer mejor las cosas. Precisamente en el tema de la educación deberían sentarse a elaborar una efectiva estrategia de enseñanza a distancia pensada, además, en la situación socioeconómica de la población, muchos de los cuales a estas alturas ya no tienen empleo, o tampoco miembros de su familia.