12 de marzo - 2020

Por Mauricio Hernández Olaiz
Desatados andan los líderes sindicales, Demetrio Rivas y Blanca Águila. Ambos personajes se han dejado sentir por su lucha afanosa para mantener vivas sus canonjías, y hasta por sus aspiraciones electorales.
Demetrio
A poco más de una semana que la sección 31 de la SNTE lleve a cabo la renovación de la dirigencia, el todavía secretario Demetrio Rivas anda moviendo todas sus piezas, incluso con el apoyo de cierto sector del SNTE nacional, para mantener el control estatal del poderoso sindicato de maestros a través de un allegado. Muchos docentes poco interesados en el ala política de la 31 se han quejado de las presiones y chantajes que cercanos a Rivas llevan a cabo con tal de conseguir el anhelado sufragio a favor de Arturo Morales.
Desde hace algunas semanas maestros han sido obligados a asistir a eventos de campaña o bien asambleas con Rivas y Morales, debiendo dejar sus responsabilidades en las aulas. Muchas escuelas han visto afectadas sus labores cotidianas, pues los maestros no asisten o bien son sacados del aula a media mañana, debiendo los alumnos regresar a casa antes de la salida programada.
Por lo anterior podemos afirmar que el principal interés de la llamada planilla blanca, no está centrada o comprometida con el crecimiento de la educación, de la capacitación y desarrollo del gremio o del alumnado, sino en intereses de poder, prestaciones, dinero y posición.
La dirigencia de Demetrio ha sido gris y poco comprometida con todo el magisterio, solo sus cercanos han gozado de privilegios. La presencia de 22 cercanos, muy cercanos a Rivas en la planilla de Arturo Morales, es la mejor evidencia, no solo del apoyo brindado a este inexperto docente, sino el de querer mantener el control de la 31. Baste recordar el escándalo que protagonizó su hijo, Javier Rivas, al ingerir bebidas embriagantes con otros maestros al interior de una escuela, nuca paso nada, no existió sanción, mucho menos reclamo. Colegios en cantinas es de lo que más le recuerdan los docentes a Demetrio.
El rival en turno es Cutberto Chávez de la planilla azul, quién promete a todo el magisterio federal en Tlaxcala que su política será de limpia total, pues ante el evidente cochinero del actual secretario, la frase de inclusión ¡Aquí cabemos todos! puede ser la mejor muestra de honestidad pero también de compromiso y cierre de viejas prácticas, algo que no a todos tendrá contento.
Los maestros viven horas de interés por saber que le depara a su sindicato, uno muy señalado, cuestionado, no solo en Tlaxcala, por saber si se mantiene todo igual o por lo menos se abrigue una esperanza.
Doña Blanca
Nos ha dado varios dolores de cabeza en los últimos días a todos los conductores, gracias a sus marchas de “protesta. La “líder” de la sección 27 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Secretaría de Salud acompañada por sus corifeos sindicales salieron a las calles con pancartas y sus sórdidas ambiciones a gritar por la remoción de la directora administrativa de la Sesa, Guadalupe Zamora.
Dice Blanca que la directora es insensible y prepotente… ¿Perdón?…Lo que no nos dice es si es tanto o más que ella misma…Si por prepotencia e insensibilidad quedaran fuera de los cargos públicos seguramente la propia Águila ya llevaría años lejos de la jugada. La realidad es que la lideresa busca vitrina, llamar la atención, empoderarse, pues en unos meses deberá renovarse la secretaría general, en la cual lleva tanto tiempo que hasta inventariada se encuentra, precisamente en la sección de muebles viejos que solo restan espacio. Sus acciones solo engañan a los suyos, al resto solo nos confirma su oscuro talante.
Pero pese a sus cuatro periodos como la máxima jefa, los trabajadores de la salud no han logrado casi nada, por lo menos nada extra de lo que el sindicato nacional ha ganado para sus agremiados. Pero Blanca sí que ha ganado, especialmente dinero y puestos públicos.
Doña Blanca está cubierta de diamantes, oro y plata, por ello la urgente necesidad de abrir fuego en contra hasta de los propios “amigos”. Blanca y sus huestes salieron a exigir remociones, medicamentos, equipo médico, entradas para conciertos de Carlos Rivera (solo eso les faltó), mientras tanto en los hospitales, los pacientes sufrían la ausencia del personal utilizado para los intereses personalísimos de la ex presidenta municipal de Zacatelco.
Pero esa ausencia no se siente en las redes, pues los que han vivido a la sombra de Águila se enfrascaron en ataques a la prensa, columnistas, reporteros, pues la gran mayoría de los medios, ya conoce a Blanca, ya sabe de sus intereses y de su poca convicción por la salud y el enfermo, por ello la orden es denostar al periodismo Tlaxcalteca, como si con ello se borrara su triste pasado gremial, electoral y gubernamental.
Finalmente y de manera sorpresiva el gobierno de Marco Mena cedió a los berrinches de Blanca y este miércoles removió a Guadalupe Zamora, en su lugar estará Giovanna Aguilar Meza. A ver ahora con que pretexto sale Blanca a manifestarse, pues meses aún quedan para su elección, muchos más para aspirar a una candidatura, aunque sea pluri al congreso estatal, y la vitrina se le olvida rápido al electorado, más cuando de un personaje como Blanca se trata.
Líderes como Demetrio Y Blanca no le hacen falta a Tlaxcala. Esta clase de “líderes” deberían ya estar extintos, pero eso solo dependerá del resto de sus agremiados. Unos el 19 de Marzo, otros hasta el mes de julio.
@olaizmau
