Las Normalistas de Panotla.  ¡ASÍ NO! Breve reseña Histórica.
7 de marzo - 2019

Por Mauricio Hernández

No es extraño ver en huelga o EN protesta a las Normalistas de Panotla, tan poco lo es verlas como, abusando de su “posición”, cometen actos vandálicos, porriles y hasta delincuenciales. La duda emerge en el sentido de ,¿qué lleva a estas jóvenes futuras maestras a llevar a cabo dichos actos?.

Tal vez conociendo un poco de la historia, de los orígenes de esta institución podamos – o tal vez no – entender su postura, aclarando que ningún acto que violente los derechos de terceros es justificable, el robo es un delito y punto, no hay más. Ninguna demanda, por realista, lógica, noble o loable que sea, puede justificar actos de rapiña, hurto, robo o agresión a terceros en sus bienes o en sus personas, simplemente mi postura comienza con un claro y contundente. ¡ASÍ NO!

Dicho lo anterior considero hacer una breve revisión de la historia para tratar de comprender su mentalidad, pero insisto, no justificar sus acciones.

La historia y la investigación nos dice que el de los normalistas es uno de los colectivos de estudiantes mejor organizados de todo México. De corte socialista y asambleario, las normales rurales tienen una historia especialmente combativa, pero también de excesos y abusos a su propia idiosincrasia.

El centro educativo Normal Rural Benito Juárez en Panotla, recibe estudiantes de las zonas más pobres del país y opera en régimen de internado, y se describe como una institución “formadora de mujeres libres, íntegras, dignas representantes de la carrera magisterial».

La definición de normalista no es otra que la de estudiante de magisterio, pero en el origen revolucionario de estas escuelas se encuentra el sentido de un colectivo que ha seguido, con el paso de las décadas, dando la batalla a los sucesivos gobiernos mexicanos, primero por el abandono y luego por el propio uso faccioso de su poder y la excusa del pliego petitorio.

Fundada el 21 de Marzo de 1938, la normal rural de Panotla nació con la misma idiosincrasia del resto de las demás normales rurales del país, esas que comenzaron a emerger desde la mismísima época de la revolución mexicana (1910), cuando el país era todavía una sociedad fundamentalmente campesina.

José Vasconcelos, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y ministro de Educación entre 1921 y 1924, emprendió una cruzada por la educación basada en los maestros rurales, a quienes eligió como figura para expandir el espíritu de la revolución. “Se pretendía dar a los mexicanos sentido de país. El maestro enseñaba lo mismo a leer y a escribir que a hacer jabón o carpintería”, explica el historiador y académico Lorenzo Meyer. “Fue un periodo difícil, en los años veinte los maestros lo pasaron mal, los cristeros no los aceptaban y acabaron matando o mutilando a muchos”.

Forjadas con ideología claramente de izquierda, al término del gobierno revolucionario y el nacimiento del PRI y su gobierno autoritario, las normales rurales fueron dejadas a su suerte, instituciones  que  antaño fueran pilar de  la política  educativa  revolucionaria  y que  a partir de los gobiernos de Álvaro Obregón y Elías Calles fueron vistas como  un lugar marginal  dentro  del sistema  educativo  mexicano.

Cuando parecía que estaban por extinguirse, algunos líderes campesinos decidieron luchar por la subsistencia de las rurales usando mecanismos de autogobierno y nuevos y llamativos requisitos de ingreso a los aspirantes.

Llaman poderosamente la atención dos de ellos – primero se pedía un “certificado de pobreza” y otro de “pureza ideológica”. Estos se sumaban a los certificados de primaria superior, buena salud y conducta, entre otros. Para el egreso, además de haber aprobado todos los cursos de forma satisfactoria y de presentar un examen profesional, se debía realizar un informe de actividades de organización social avalado por autoridades o líderes sociales. De esta forma, desde las propias estructuras gubernamentales se alentó la práctica de formar líderes sociales en las aulas normalistas.

El proyecto de las Normales Rurales se consolidó durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, periodo en la que nace la rural de Panotla, que tiene antecedentes de haber iniciado en la ciudad de Huamantla. Ubicada en Soltepec, la normal rural del estado de Tlaxcala se consolidó gracias a un personaje relevante del activismo y la educación, Leonarda Gómez Blanco.

La profesora Gómez Blanco se destacó por su activismo político, lo que la llevó a ser una de las personas que colaboraron a la fundación del Partido Socialista del Sureste, fue parte esencial de la creación de las normales rurales de Nayarit y Tlaxcala, dejando en claro que el activismo político y la lucha de clases está en el propio ADN de la Normal rural de Panotla.

En el sexenio de Cárdenas la SEP remitió a las escuelas un plan de estudios mediante el cual se podía formar a los maestros que nutrirían a las Normales Rurales, al tiempo que se podía formar a los técnicos que necesitaban los ejidos. Además, se proveía a los estudiantes de las herramientas teóricas y conceptuales para poder asumir plenamente su papel de líderes sociales y defensores del cooperativismo.

Cuando Ávila Camacho asumió el poder y decidió echar por tierra todo el proyecto educativo cardenista, las normales rurales perdieron su carácter de formación de técnicos agrícolas, los internados mixtos fueron abolidos, el presupuesto de las escuelas reducido al mínimo y finalmente, en 1945, se implantó en las Normales Rurales un plan de estudios que las homologaba con las urbanas, con las que se vieron obligadas a competir en clara desventaja.

Luego de eso las rurales han sido parte de episodios tristes, en la mayoría de ellas usadas como carne de cañón en movimientos en contra del gobierno, con personajes relacionados con las guerrillas. Lucio Cabañas es todavía un personaje venerado por los estudiantes de normales rurales, estudió en la Normal rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, la misma de donde desparecieron a los 43. Lucio fue líder de un movimiento armado, lo que marcó un hito que al día de hoy sigue a todos los estudiantes de las normales rurales.

Los estudiantes y egresados fueron víctimas propicias, pues su condición de hijos de campesinos, su pobreza, su militancia política y su capacidad intelectual los volvían “un peligro” ante los ojos de un régimen político anquilosado y cada vez más autoritario y represor, como el PRI – gobierno de las décadas de los 50 hasta los 80.

La historia de las normales rurales es vasta, e ideológicamente densa y complicada, por lo que es imposible detallar más a fondo criterios relevantes, por lo que solo decidí utilizar lo más destacado para entender, si es que es posible, las razones por las que las normalistas llevan a cabo acciones lamentables y cuestionables como las del pasado sábado.

Aunque debo reconocer que el análisis puede quedar corto, las acciones emprendidas por las alumnas de esta añeja institución pueden derivar de la historia combativa de las normales rurales, pero claramente sacadas de contexto y hasta de periodicidad.

Son múltiples loas actos emprendidos por el personal docente y estudiantil de la Benito Juárez a lo largo de su historia, algunas con razón, otras por cerrazón. Con historia de pliegos petitorios lógicos y entendibles hasta ridículos y soeces.

Tal vez el capítulo más oscuro de la Normal Rural de Panotla fue el acontecido el 13 de septiembre de 2010, durante el gobierno de Héctor Ortiz. Aunque la información es escueta se detalla en hechos, según postura de ex normalistas, que “el día 13 de septiembre de 2010 a las 17:30 alrededor de 300 policías antimotines del Estado de Tlaxcala ingresaron de manera violenta al edificio de la Escuela Normal Rural “Benito Juárez” de Panotla, Tlaxcala, durante el ingreso al plantel se oyeron disparos de lo que luego sabríamos eran bombas lacrimógenas disparadas hacía el interior de la Normal”.

Un reporte no confirmado por  las estudiantes que se encontraban al interior de la normal afirman que durante dicha represión  hubo alrededor de 10 detenidos entre ellos mujeres de la Normal y alrededor de 100 lesionados, algunos graves.

Desde entonces año con año las estudiantes recuerdan tal acontecimiento con protestas para expresar su repudio contra aquella represión, de la que debo insistir, no se encuentra información periodística del hecho en buscadores de internet, tan solo de los años posteriores.

Tristemente la constante se mantiene, pues las evidencias de atracos, secuestros de autobuses, despojo de pertenencias a pasajeros han quedado documentadas desde hace varios años, bajo el amparo de la protesta por la represión y las exigencias al cumplimiento de su pliego petitorio.

Es decir las acciones delincuenciales del alumnado de la Rural Benito Juárez de Panotla, no es nueva, sino constante, bajo el pretexto de la lucha de clases, del empoderamiento de los pobres, de la defensa de la educación pública, en honor a los 43 y a Lucio y en protesta por su represión del 2010.

Las ideologías dispares y los pretextos de lucha amparados en la historia, no me parecen motivo suficiente para justificar ninguna de sus acciones, ni de ahora, ni del pasado, pues en el momento en que violentan la ley, su lucha se vuelve estéril.

Pese a lo anterior, han logrado negociar en el pasado y ganar posiciones, las autoridades prefieren ceder un tanto, en vez de tener a normalistas encapuchadas y cubiertas del rostro haciendo desmanes por doquier. No puedo apoyar, bajo los criterios anteriores a estudiantes que basan su desarrollo en el quebranto de la ley, pero históricamente les ha servido, por eso lo siguen haciendo.

Es un tema complejo que, insisto, requiere de un mayor análisis, pero por lo pronto me quedo con MI postura de ¡ASÍ NO!

@olaizmau

Con Información de:

Castillo, Isidro (1965), México y su revolución educativa, México, Pax, Meneses Morales,  Ernesto  (1986), Tendencias  educativas oficiales  en  México, 1911-1934, México, Centro de Estudios Educativos, Secretaría  de  Educación Pública  (1933), Programas  para escuelas  normales rurales, México, SEP.

El Sol de Tlaxcala, Quadratín, Gentetlx, Milenio Diario, La Nación, El País, la intolerancia, INEGI

Facebook escuela Normal Rural “Benito Juárez” de Panotla, Organización de derechos humanos, comité cerezo México, entre otros.