27 de febrero - 2019
Por Edgardo Cabrera
Tuvieron que pasar dos semanas para que el presidente del TSJE, Héctor Maldonado Bonilla, enviara al Congreso del estado una solicitud de fe de erratas para que se modifique el presupuesto de egresos 2019 donde quedó asentado un incremento salarial de más de 100 por ciento a su sueldo.
Se trata de un nuevo intento por limpiar su maltrecha imagen ya que, recordemos, tras ser evidenciado por Gentetlx se dedicó a repartir culpas, amenazar, e incluso negar que tuviera etiquetada una percepción mensual de 205 mil pesos, tal y como apareció publicado en el Periódico Oficial del Estado.
Pero nos cuentan desde el propio Congreso que dicho documento podría ser desechado toda vez que el supuesto error que acusa Bonilla no es responsabilidad de los levantadedos, sino del propio TSJE.
Y es que está debidamente registrado el anteproyecto de presupuesto enviado y rubricado por el propio Héctor Maldonado en donde aparece el enorme incremento a las percepciones de mandos medios y superiores del poder judicial para este año, documento que no fue modificado ni por el Congreso, ni por el Ejecutivo, de ahí que su demanda de “fe de erratas” podría terminar en el cesto de la basura.
Por tanto, y si es que REALMENTE no quiere que las millonarias percepciones asignadas para este 2019 se cobren, tendrá que demostrar su sapiencia en materia de leyes y buscar una correcta ruta jurídica.
MOROS CON TRANCHETES
La súper delegada y eterna aspirante a la gubernatura quisiera estar sola en la carrera por la candidatura, que nadie le hiciera sombra. Es claro que no le gusta la competencia y menos que alguien más pueda subirse a la competencia que aún está muy lejana.
No obstante, manipulada por esas lenguas viperinas que le endulzan el oído, no se ha dado cuenta de quiénes son realmente sus adversarios de cara a la lejana competencia sucesoria y le siguen construyendo falsos escenarios.
Resulta que ahora enfocó sus baterías en contra del secretario de Educación Pública, Manuel Camacho, y solamente ella y sus esbirros son quienes lo ven como candidateable a la gubernatura, aunque en los hechos, el funcionario no ha realizado ningún trabajo político o intento por pactar –como ella- favores con grupos o sectores a cambio de un futuro apoyo.
La funcionaria federal se equivoca una vez más, ve moros con tranchetes en lugar de ponerse a trabajar en lo suyo que es atender y solucionar demandas, así como dar resultados en su labor donde hasta ahora le ha quedado a deber no sólo a la ciudadanía, sino a decenas de sus corifeos a los que prometió –cual botín de guerra- delegaciones, presupuesto y puestos de trabajo.
Como parte de su enfermizo celo político, ahora pretende evadir su responsabilidad en el sector educativo, luego de que sindicatos del nivel medio superior protestan por el recorte del presupuesto, e intenta trasladar el problema a Manuel Camacho a sabiendas de que las quejas son contra el gobierno federal, pues, los recursos mochados son federales.
Eso sí, para tratar de generar una cortina de humo, fiel a su estilo, utilizó sus medios oficiales de promoción para tratar de desinformar.

