15 de mayo - 2016
Por Gerardo E. Orta Aguilar
Recientemente el gobierno del estado de Tlaxcala a través de un boletín informativo presumió a los nuevos valores de la tauromaquia local, ubicando a la entidad como “cuna de nuevas figuras del toreo”.
Lo cierto es que más allá de toreros como Rodolfo Rodríguez El Pana, Rafael Ortega, Uriel Moreno El Zapata, y recientemente los hermanos Angelino y el matador Sergio Flores, los nuevos valores de la torería tlaxcalteca no cuentan con la vitrina que les permita posicionarse en un selecto grupo de toreros que destaquen a nivel nacional.
Ya ni qué decir de leyendas de la tauromaquia local como Fernando de los Reyes y Jorge Aguilar, que en su momento formaron parte de una pléyade de toreros a nivel nacional que le peleaba los carteles a los toreros españoles.
Si bien el Instituto Tlaxcalteca de Desarrollo Taurino (ITDT) ha impulsado a un puñado de jóvenes becerristas y novilleros, lo cierto es que aún falta para que los toreros de Tlaxcala sean referente nacional, así como lo es en el tema de ganadería.
Empero, recordemos que no obstante que Tlaxcala es la entidad federativa con más dehesas ganaderas, no es la más comercializada en los festejos que se desarrollan en todo el país, en contraste con lo que ocurría en antaño, cuando la cabaña brava tlaxcalteca era de la más recurrida en cualquier tarde de toros.
¿Será la herencia maldita de Manolo Martínez que prácticamente tapó a todo lo que oliera a Tlaxcala, tanto sus toreros como sus ganaderías? O será que la entidad no ha sabido cómo explotar ese potencial taurino que tiene en su historia y su cultura.
En Aguascalientes, por ejemplo, se ha integrado un grupo de toreros que han sobresalido a nivel nacional e internacional. Es cierto que han contado con un importante apoyo mediático y publicitario, pero se han logrado colocar entre los toreros “con cartel” en nuestro país.
No olvidemos que toreros como Joselito Adame, Arturo Saldivar, Juan Pablo Sánchez, e incluso el mismo Sergio Flores, tuvieron formación en la tierra de la gente buena.
¿Qué le falta a Tlaxcala para sobresalir, para tener un torero taquillero y artista, que lo mismo compita con las figuras creadas de México como las extranjeras?
Siempre he considerado que mientras la tauromaquia siga secuestrada por un grupo de empresarios interesados en llenar sus bolsillos a cambio de palos para la afición, la fiesta seguirá adoleciendo de toreros buenos no solo en Tlaxcala sino en todo el país.
¿Le suenan los nombres de Alejandro Lima El Mojito y los novilleros, Eduardo Domínguez, Emilio Macías y Sebastián Palomo? Seguramente sí, pero, qué tanto sobre salen a nivel nacional e incluso en lo local. Muy poco, considero.
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