Un día en la campaña de Adriana Dávila
28 de abril - 2016

Un día con Adriana Dávila Fernández y su campaña por la gubernatura

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Por Edgardo Cabrera

El reloj apenas rebasa las 9 de la mañana y en la Avenida Juan Cuamatzi una veintena de jóvenes y personas maduras que forman parte de la porra oficial dejan atrás el letargo de minutos antes y agitan con enjundia las improvisadas maracas elaboradas con botellas vacías de Fresca llenadas con piedras, mientras que otro de sus compañeros utiliza un palo para golpear con fuerza un garrafón vacío de Ciel que sirve como Teponaxtle, y uno más, también ingenioso, oprime con fuerza una bomba de aire portátil que está conectada con un claxon.

Es la señal de la llegada de su candidata, la panista Adriana Dávila Fernández…

Será una larga caminata por Contla y hay que apretar el paso para concluir el primer recorrido antes del medio día para evitar el sol arrasador de primavera.

A diferencia de hace 6 años, y quizá también por la estricta fiscalización del INE, la de Adriana es una campaña que se nota austera. Ya no está el aparato de gobierno tras de ella y eso –asegura- es un “alivio”, “porque no hay simulación”, ahora el trabajo es a ras de piso.

En la calle, al menos en esa avenida de Contla, no se percibe el repudio a los políticos ni el abstencionismo que marcan las encuestas, por el contrario, salen de sus casas o detienen sus autos.

Algunos quieren conocer a la candidata, otros simplemente piden algunos de los modestos utilitarios que trae su equipo, y no falta quien, como Silvia Hernández, aprovechan para quejarse por la atención del servicio público de salud a su hijo autista de 16 años de edad que recién sufrió un accidente.

Corre la voz entre los vecinos por la presencia de una candidata a la gubernatura. Metros adelante sale otra madre, Verónica Morales González, implorando por ayuda para su hija de 29 años de edad que tuvo un derrame cerebral durante su embarazo de unas gemelas.

Además de la preeclampsia que le fue diagnosticada, la joven madre perdió la vista y requiere de una cirugía de urgencia para que no empeore su situación dice la abuela de las recién nacidas.

Poco a poco el andar se va haciendo más lento. En el camino cruzan caravanas de morenistas que van a la plaza principal de Contla para un mitin anunciado a las 11 de la mañana.

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Metros más adelante el propio Andrés Manuel López Obrador –montado en una lujosa camioneta blanca climatizada- se topa con el contingente panista que marcha bajo los intensos rayos de sol y detrás de los vidrios polarizados apenas se observa al peje quien esquiva la mirada de los adrianistas.

A ras de tierra las demandas son muchas y la desconfianza también es una constante.

La senadora de la República con licencia dejó atrás las zapatillas, vestidos o trajes sastre, desde hace poco más de un mes sus Converse negros son sus inseparables aliados en los kilómetros que ha recorrido.

Luego de casi 2 horas de caminata y tras una reunión con simpatizantes –entre ellos varios perredistas encabezados por Eustolio Flores Conde, quien la víspera renunció al Sol Azteca- sube a un auto para dirigirse a una reunión privada -también en Contla- con los candidatos a alcalde y diputado por el VIII distrito. Nos invita a acompañarla y ahí aprovechamos para la entrevista.

Tras las largas jornadas de caminatas que han desplazado a los múltiples mítines de la elección pasada, la candidata a la gubernatura por el PAN rechaza que exista cansancio.

La autodenominada “gobernadora del cambio” admite que su slogan es ambicioso y constituye un reto en sí, sin embargo sostiene que trae un plan para concretar ajustes de fondo en la administración pública y como muestra, sostiene, está el empezar con la transparencia de ella como candidata.

 

La panista es la primera que acepta el acompañamiento de Gentetlx en un día de recorrido, las mismas solicitudes se presentaron a los equipos de la perredisla Lorena Cuéllar Cisneros y del priísta Marco Mena, quienes forman parte de los 3 punteros en las encuestas.