10 de abril - 2016
Por: Gerardo Orta Aguilar
El estado de Tlaxcala es taurino por tradición y por la cantidad de ganaderías que alberga su territorio, con lo que se ha convertido en una de las sedes de mayor trascendencia taurina, si acaso por la crianza de toros bravos, que no por la seriedad de los festejos de sus plazas.
Sin embargo, el turismo taurino es uno de los principales alicientes que, quizás, el estado no ha sabido aprovechar para generar un crecimiento exponencial del desarrollo turístico en la entidad y que a la vez genere derrama económica para el sector.
Hace unos días en un foro de empresarios adheridos a la Asociación de Hoteles y Moteles del Estado de Tlaxcala (AHMET), se presentó un clúster turístico en el que se incluyó al sector taurino como uno de los rubros a impulsar en las estrategias de la nueva organización.
En el evento se mencionó a empresas como Olé Tours y México Viejo, que periódicamente organizan recorridos en las ganaderías de reses bravas, lo que ha generado el interés de visitantes de otras partes del país e incluso del mundo.
Sin embargo, algo que se podría criticar con miras a mejorar, es la poca difusión que tienen este tipo de iniciativas que buscan incrementar el turismo en Tlaxcala.
¿Sabía usted que existe una ruta del pulque en Tlaxcala? Son pocas las personas que conocen de ese recorrido turístico que, no obstante, ha sido conocido por un amplio número de visitantes de otras entidades.
¿Conoce usted los recorridos que se hacen a ganaderías como Tenexac, Piedras Negras o Rancho Seco, con tienda, comida y degustación pulquera incluida?
El turismo taurino puede considerar de aventura y cultural, pues muchas de las ganaderías de bravo son albergadas por antiguos casos de haciendas que también representan un atractivo para el visitante.
Incluso, empresarios del estado de Aguascalientes han viajado a Tlaxcala para conocer la dinámica de los tours en Tlaxcala y replicarlos en la tierra hidrocálida, en donde su principal atractivo ganadero es el Chichimeco, rancho de los hermanos Armillita, en donde también existe un museo con un gran acervo de la familia Espinosa.
Tlaxcala tiene la oportunidad inmejorable de explotar el turismo taurino, particularmente en la zona sur del estado, en donde regiones como las de Atlangatepec, Terrenate y Tetla de la Solidaridad, concentran un dinamismo ganadero importante.
Ojalá que esa importancia ganadera de Tlaxcala se tradujera en festejos de calidad, con autoridades de plaza honestas y sin presiones, con “cronistas” que respeten sus comentarios dentro y fuera del callejón, que no cambien una crítica por una acreditación o peor aún, por unos pesos.
La herencia maldita de Manolo Martínez ha pegado duro en Tlaxcala desde hace ya varios años, no solo se han dejado de lidiar toros bravos tlaxcaltecas en las plazas, sino que se ha tapado a algunos toreros de esta tierra, brava y torera por antonomasia.
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