La moda
18 de junio - 2015

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De la noche a la mañana se multiplicaron los aspirantes a la gubernatura que comenzaron a amagar a sus partidos con convertirse en independientes (para presionar su palomeo), así como aquellos que voltearon a ver al peje-partido como la opción “verdadera” de la izquierda para competir en las elecciones locales de 2016

Por Edgardo Cabrera

Dos palabras se pusieron de moda tras la elección del 7 de junio: Morena e Independiente.

Sí, de la noche a la mañana se multiplicaron los aspirantes a la gubernatura que comenzaron a amagar a sus partidos con convertirse en independientes, como medida de presión para su palomeo.

No obstante, los soñadores pierden de vista que no es la misma realidad la de Nuevo León que la de Tlaxcala.

En el norteño estado la mayoría de la población no vive de la política, como pasa en nuestro estado, allá existe una poderosísima clase empresarial y los ciudadanos obtienen sus ingresos de la iniciativa privada.

La figura de “El Bronco” estaba fuera del círculo de partidos pero no apartado del círculo del poder.

En Tlaxcala, revisemos la estadística para conocer el porcentaje de la Población Ocupada en gobiernos federal, estatal, ayuntamientos, o presidencias de comunidad. A los anteriores les sumamos organizaciones, agrupaciones, contratistas, profesionistas, comerciantes, prestadores de servicios, en fin, miles que directamente viven de los negocios con el régimen.

Por tanto el círculo del poder en la entidad es distinto al del norte del país, de ahí que un candidato sin partido pondría en incertidumbre a un amplio sector de la población.

No vamos lejos en la hipótesis, ahí está el resultado del aspirante a diputado federal en el distrito III, Daniel Romero, que obtuvo su registro gracias al PRI de Blanca Águila pero después se quedó sólo cuando su madrina decidió regresar al redil con su partido.

A diferencia de Nuevo León, una verdadera candidatura ciudadana en Tlaxcala tendría que concebirse fuera del círculo del poder. Un político despechado por no ser favorecido con la venía de su partido, disfrazado de independendiente, padecerá el juicio de una sociedad altamente politizada como la nuestra.

Los morenos

Y en Morena empezaron a saltar los suspirantes, primero fue la ex priísta Martha Palafox -quien abandono el PT durante su hundimiento- y empezó a hacer trabajo promocionándose en el peje-partido.

Sin embargo ya vimos que su influencia no es tan grande en Movimiento de Regeneración Nacional, como dicen sus corifeos, ni pudo imponer candidatos –como lo intentó-.

Ahora quien también alzó la mano fue el aún diputado federal Edilberto Algredo Jaramillo que, a diferencia de la señora Palafox, ha invertido en sus aspiraciones.

Mientras la señora se dedicó a colocar lonitas en la autopista Tlaxcala-Texmelucan “alertando” de los riesgos viales y anuncios espectaculares promocionando su informe legislativo, Algredo gestionó decenas de techumbres en escuelas. A lo largo y ancho del estado ya lo conocen por ser el diputado que más acciones de éste tipo bajó.

Se metió además intensamente a la campaña de Ana Lilia Rivera en el III distrito federal y de la nada acumuló algo así como 10 mil votos a la causa de Morena.

Pero además de Edilberto y Martha, falta conocer la determinación que tenga el grupo de Alfonso Sánchez Anaya ya que, al igual que en su caso, no dudará en regresarle la “cortesía” a Palafox al ponerle piedras en el camino.

El ex gobernador también tiene su propuesta para la candidatura al gobierno del estado y, de ser necesario, podría llegar a acuerdos con Algredo Jaramillo.

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