7 de junio - 2015
Pbro. Ranulfo Rojas Bretón
Todos los futboleros pensarán que hablaré de la quinta orejona ganada por el FC Barcelona a la Juventus de Turín y que constituyó el segundo triplete del equipo que ha sido el mejor club de los últimos años y no solo por ser ganador sino por tratarse de un equipo de época con jugadores que marcan diferencia y que tienen una gran virtud: jugar en equipo.
Sin duda, destaca Lionel Messi, pero junto a él han estado jugadores excepcionales, Xavi Hernández, un maestro de la media cancha, Andrés Iniesta un jugador a quien se le negó el balón de oro por no ser guapo ni mediático pero que maravilla por su juego en media cancha y su visión de campo, su liderazgo y el modo como ordena a su equipo, además España le debe el gol del campeonato del mundo en Sudáfrica, pero ni así le dieron el balón.
Este Barcelona brilla con un tridente ofensivo de miedo: el argentino Messi, el Brasileño Neymar y el uruguayo Luis Suárez, cuestionado y polémico pero depredador del área. Este tridente superó en efectividad a todos los equipos con los que compite especialmente al otro poderoso del mundo, el Real Madrid.
Su director técnico recibió la estafeta que hace poco tenía el considerado mejor entrenador del mundo –aunque Mourinho lo cuestione- Pep Guardiola. Luis Enrique llegó con un perfil bajo y hasta cuestionado pero con paciencia y trabajo y seguro mucha labor de vestidor logró conjuntar un equipo que hizo todo lo que se espera de un equipo poderoso: “ganó, goleó y gustó”.
Todo esto tiene cosas que superan el ámbito del fútbol y en ello quiero detenerme porque para la vida hay que aprender de historias de éxito como la que hoy tiene el Barcelona que ha hecho recordar a la Naranja mecánica del 74 y el 78 de Johan Cruyff, Neeskens y el famoso fútbol total creado por Rinus Michels; al Milán de Arrigo Sacchi y los tulipanes holandeses; al Real Madrid de la quinta del “buitre” en el que jugaba el gran Hugo Sánchez, sin duda el mejor jugador mexicano de todos los tiempos aunque como persona no guste a muchos. Para los historiadores del fútbol, el Real Madrid de los 50´que ganó 5 copas de Europa donde brillaron Di Stéfano, Puskas y Gento.
¿Qué podemos aprender del Barcelona y de algunos de sus estrellas? Lionel Messi, es un argentino descubierto muy pequeño y llevado a la Masía del Barcelona. La Masía es el semillero de sus estrellas; ahí se fraguan los jugadores que han sido detectados por los visores. Se trata de un centro de formación integral en el que se les forma física, intelectual y psicológicamente para poder no solo jugar sido desarrollarse en todas las áreas. Obvio, la finalidad es desarrollar jugadores pero no dejan de lado la formación intelectual y la trabajan con profesionales en cada área, de tal manera que les permite estar sacando jugadores capaces de resistir la presión de un deporte de alto rendimiento y disfrutar de lo que hacen. Invertir en ese centro de desarrollo es una de las grandes decisiones del club. A diferencia de otros futboles como el mexicano, que solo se fijan en las condiciones físicas o deportivas de los prospectos e incluso son los papás los que deben tomar por su cuenta la formación y capacitación de ellos y eso ha propiciado que se pierdan muchos talentos. Llegar a ser jugador profesional en México requiere más que talento tener condiciones económicas, un buen padrino porque lamentablemente hay mucho compadrazgo y corrupción. Muchos papás comentan que en algunos clubes y algunos entrenadores les piden abiertamente una cantidad muy fuerte de dinero para que puedan debutar a sus hijos. De hecho ha habido jugadores que han destapado esta situación aunque los han callado, pero es un secreto a voces. Basta buscar en internet el tema y salen muchísimos casos. A diferencia de México en la Masía se cuida su alimentación, su salud física y mental, su desarrollo mental y sus talentos deportivos.
El Barcelona FC ha priorizado la detección de talentos y la formación integral como la clave para ser competitivos y han visto la formación no como un gasto sino como una inversión porque si bien han tenido que comprar jugadores de excelencia como Neymar, Suárez, Rakitic, entre otros, lo cierto es que la mayoría de los jugadores del primer equipo y sus suplentes son egresados de la Masía, a diferencia de los demás equipos poderosos de Europa. Esto les permite ser solventes económicamente porque además de que nutren a su primer equipo con gente de la cantera que llevan la playera y la filosofía bien puesta, además colocan muy bien a sus jugadores en clubes o futboles también rentables, ejemplo de ello los mexicanos Giovanni y Jonathan Dos Santos. Algo que en México se ve como un gasto a pesar de que ya se está trabajando con las llamadas fuerzas básicas de distintas edades, lo prioritario es la capacidad deportiva. Tal vez Pachuca sea uno de los clubes que intentan impulsar la formación integral, pero aún andamos en pañales.
De la Masía han salido jugadores como: Antonio Amor, Pep Guardiola, Sergi, Iván De la peña, el portero Reina, Carles Puyol, Thiago Motta, Víctor Valdés, Cesc Fábregas, Gerard Piqué, Pedro Rodríguez, El mismo Giovani Dos Santos y su hermano Jonathan, Sergio Busquets, Jordi Alba, Thiago Alcántara, Marc Batra, Rafinha Alcántara, y los referentes Andrés Iniesta, Xavi Hernández y por supuesto Lionel Messi que un año lograron las nominaciones uno, dos y tres para el balón de oro, algo que ningún club ha podido lograr.
Sé que convencerse de la utilidad de la formación integral es difícil, sobre todo en una cultura como la nuestra, porque hay quienes dicen que nuestra idiosincrasia es diferente, que no podemos ser como los europeos, que aquí se tiene que tener más controlados a los jugadores y un etc., que da risa porque los europeos nos son marcianos ni de otro planeta, tampoco tienen diferente genética, son tan humanos como nosotros y lo demuestra el hecho de que Messi sea hoy por hoy el mejor jugador del mundo y es latino, o sea, del mismo continente que nosotros, simplemente aceptó entrar en formación y explotó su talento. Solo por imaginar, pensemos lo que pasaría si cada uno intentara entrar en procesos de formación integral, tanto inicial como permanente. Seguramente tendríamos un mayor desarrollo, explotaríamos cualidades que casi no aparecen. Realmente seríamos personas diferentes, pues el desarrollo intelectual es una veta insospechada y quien invierte en el desarrollo integral de su persona realiza la mayor y mejor inversión.
Mientras la educación sea parcial, solo será un paliativo para la persona y saldremos a medias, como hasta el momento nos pasa en México, con un índice de segundo de secundaria en promedio y con una educación dirigida a impartir información pero sin provocar procesos de formación que transforme a las personas. Con poca inversión para la investigación y con muy pocos centros de formación integral. Esto ha provocado la fuga de cerebros y el poco desarrollo de gente con talento porque no encuentra espacios para explotar o desarrollar sus cualidades. El talento es natural pero el desarrollo necesita un ambiente que le permita explotarlo y mejorarlo.

