12 de mayo - 2015
Por Fernando Tamayo
A poco menos de un mes de llevarse a cabo la elección federal de este año, la apatía social es la característica principal dentro de ésta contienda que parece interesar poco a los mexicanos y mucho menos a los tlaxcaltecas.
En un ambiente donde la insatisfacción social, el reclamo colectivo, la crisis económica y la corrupción son la constante, el votar por alguno de los candidatos disponibles parece ser ocioso e innecesario. Sin embargo, no debe perderse de vista los motivos históricos, políticos y legales que hacen necesario que hoy más que nunca el próximo 7 de junio salgamos a emitir nuestro sufragio.
Durante muchas décadas, los mexicanos fuimos objeto de una serie de enfrentamientos sociales tendientes a la implementación de un modelo democrático que garantizara la prevalencia de los derechos del hombre y del ciudadano por encima de regímenes autoritarios sufridos hasta el siglo XX. Gracias a dichas disputas y derramamiento de sangre, las mujeres lograron alcanzar el reconocimiento a la ciudadanía y la posibilidad de inmiscuirse en asuntos públicos. Asimismo se logró enterrar un sistema político autocrático donde el Presidente de la República gozaba de un poder omnipotente sobre la clase política, incluyendo a la oposición. ¿Quién no recuerda las llamadas elecciones del antiguo régimen donde la simulación y el dedazo era una constante?
Pero no solamente debe olvidarse lo construido en el siglo pasado, sino además vale la pena mirar hacia el futuro y dimensionar lo importante que es la pluralidad política y la contienda electoral, esa que permitió acabar con la llamada dictadura perfecta y la misma que posibilita castigar aquellos a quienes en sus anteriores encomiendas han quedado a deber. No es sino a través de la disputa del poder como los ciudadanos tenemos la posibilidad de contrastar propuestas, formas y estilos de gobernar, así como conocer los antecedentes de los contendientes. Por tal razón resulta importantísimo que cada uno de los electores reflexione a que personaje o instituto político otorgará su confianza a través del sufragio para que lo represente, en este caso, en la Cámara Baja del Congreso de la Unión.
Finalmente, y desde el punto de vista legal, el modelo representativo es el único que al día de hoy permite transmitir el poder pacíficamente y mantener la estabilidad política, estableciendo facultades y atribuciones a aquellos que logran obtener el triunfo en las urnas. Hasta el día de hoy no existe mejor modelo de gobierno que la democracia, las antítesis conocidas han resultado funestas para los pueblos.
Por todo lo anterior debemos entender que como ciudadanos tenemos la enorme responsabilidad de acudir a emitir nuestro sufragio el próximo 7 de junio pues la escasa participación únicamente beneficia a los de siempre, aquellos que mantienen el status quo que les posibilita persuadir de manera efectiva a sus bases. Alexis de Tocqueville no se equivocó al señalar que “…el menosprecio de los ciudadanos al voto es uno de los mayores peligros que amenazan a la democracia, pues si ellos renuncian a su derecho a votar cualquier minoría de aventureros se adueña del poder y lo usa en provecho de sus mezquinos intereses”. Al tiempo.
Desde la barrera
Desde este espacio mi reconocimiento, admiración y respeto a todas aquellas mujeres que tienen la dicha de ser madres, en especial aquellas que dan un doble esfuerzo para sacar adelante a sus hijos. Las madres son las figuras principales y los pilares fundamentales que posibilitan la construcción de una mejor sociedad desde la familia.
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