‎¡Celebremos México!
16 de septiembre - 2014

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Por Fernando Tamayo 

El día de hoy festejamos un aniversario más de la fecha que marcó el inicio del movimiento a través del cual México sería reconocido como una nación independiente. A lo largo de poco más de 200 años, vive sus primeras décadas de ser considerada como un país, cuyo modelo democrático se encuentra en un proceso de mejoramiento y consolidación.

Pese a que el movimiento impulsado por el sacerdote Miguel Hidalgo en aquella madrugada del 16 de septiembre de 1910 contaba con otros muchos objetivos que el sólo hecho de que  México fuera un territorio emancipado de la Corona Española, la realidad es que gracias a muchos otros hombres nuestro país alcanzó, en el año 1821, la capacidad de autodeterminarse y de esgrimirse como un verdadero Estado frente al mundo.

Lo anterior resulta trascendental. A pesar de que para muchos ciudadanos el día de la Independencia Nacional no sea una fecha digna de celebración dada las enormes carencias que aún viven gran parte de mexicanos, lo cierto es que dicho acontecimiento marco la pauta para el desarrollo de las instituciones, los derechos y la legalidad, de la que ahora podemos congraciarnos.

Y aunque la falta de satisfacción de las necesidades colectivas por parte de las instituciones es innegable, lo cierto es que el reconocimiento de un acontecimiento como el que se celebra el día de hoy no puede minimizarse y mucho menos evadirse.

Sí bien es cierto, los pendientes son muchos y no debemos dejar de lado lo obtenido hasta este siglo XXI, pues a pesar de que no somos una nación cuyos estándares de nivel de vida alcanzan los de los llamados países desarrollados, debemos observar otras muchas bondades que como mexicanos tenemos. Sentirnos orgullosos por haber sido el primer Estado en promulgar leyes reformistas como la primera constitución social del mundo moderno, contar con hombres celebres como José María Morelos y sus Sentimientos de la Nación, como Zapata que dio identidad y voz a millones de mexicanos en la época de la Revolución, por nuestra riqueza cultural e histórica.

El festejo del 16 de septiembre debe ir más allá del sólo hecho de reconocer la labor de los insurgentes. Debe servir como escenario a través del cual resaltamos el valor de ser mexicanos, de respetar y reconocer nuestra historia, esa que nos hace ser distintos a otros países y que nos permite ser una de las naciones más queridas y reconocidas a nivel internacional.

Las fiestas patrias deben ir más allá del sólo pretexto para convivir con familiares y amigos, deben ser las celebraciones mediante las cuales nos sintamos orgullosos de ser mexicanos y servir para rendir un homenaje a las instituciones nacionales, pero sobre todo, deben ser el marco para transmitir los valores cívicos a las nuevas generaciones.

Sin una adecuada educación cívica ninguna nación es capaz de superar sus diferencias y mucho menos alcanzar el desarrollo que tanto deseamos los mexicanos, pues a pesar de todas nuestras diferencias, creencias y enseñanzas, todos y cada uno de nosotros, somos y seremos siempre mexicanos. Al tiempo.

Desde la barrera

En días pasados el Congreso del Estado dio a conocer que establecerán Sesiones Extraordinarias para desahogar los “pendientes” que tienen como representantes populares, circunstancia que resulta curiosa dado el raquítico contenido de la agenda legislativa planteada para este Periodo de Sesiones. ¿Será acaso que ahora sí tengan la intención de concertar a favor de todos los tlaxcaltecas?

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