Desacuerdos partidistas
25 de marzo - 2014

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Por Fernando Tamayo

Ahora que vivimos la segunda etapa del marianismo, donde comienzan a prepararse los elementos necesarios para la sucesión gubernamental, la oposición, lejos de poder ponerse de acuerdo, vive sumida en una crisis interna que ha permeado no sólo en el Congreso del Estado, sino además, ha originado divisiones que amenazan con que la configuración previa a la designación de candidatos a Diputados Federales se modifique a tal grado que las sorpresas y sorprendidos no serán pocos.

En principio y, mientras los panistas viven un proceso para la designación de su Presidente Nacional bastante agitado, en el tricolor, el relevo generacional se materializó el pasado fin de semana tras la toma de protesta del ex Secretario de Finanzas del Estado, Ricardo García Portilla, quien, como ya se ha manifestado aquí, tiene la encomienda y el reto de generar la unidad suficiente que permita al Revolucionario Institucional contar con una percepción positiva entre el electorado donde el dinamismo y la juventud sean las características principales.

Para el caso de los ya mencionados blanquiazules, su proceso interno de selección de Presidente Nacional parece, hasta el momento, producir más costos que beneficios dado el derroche de recursos y los golpes bajos que se han presentado entre corderistas y maderistas quienes están dispuestos a realizar todo lo necesario para no perder tan importante elección.

Y es que con la misma no solamente se pone en juego el control del partido sino además la designación de los próximos candidatos a diputados federales que constituyen la antesala, al menos en el caso de Tlaxcala, a la determinación de quien será el abanderado panista en la contienda electoral de 2016.

Por lo anterior, los bloques han quedado definidos entre el adrianismo, que apoya al ex aspirante Presidencial Ernesto Cordero y el grupo de alcaldes y panistas que encabeza la Diputada Aurora Aguilar, allegada al actual Presidente Nacional Gustavo Madero. De la determinación del ganador el próximo mes de mayo el panismo local podría vivir una reconfiguración que recaerá, en primera instancia, en la definición del nuevo Comité Directivo Estatal.

Por su parte y otro de los partidos obligados a dar la batalla en las elecciones federales del próximo año; el PRD, vive, fiel a su costumbre y dada la pluralidad que lo caracteriza una crisis que permea entre aquellos que forman parte del gabinete estatal, pasando por el Comité Directivo Estatal y que incluso se ha evidenciado en su bancada local, donde los legisladores, han puesto de manifiesto que la unidad no es algo que puedan presumir los que representan al Sol Azteca.

Así, se espera, que tras la conformación definitiva y formal de MORENA como instituto político en la Entidad, gran parte del perredismo tlaxcalteca emigre a este nuevo partido que amenaza con convertirse en un actor importante electoralmente hablando en Tlaxcala.

De esta manera y lejos de que los partidos de oposición se encuentren ejerciendo ésta de manera responsable de cara a constituir los contrapesos necesarios en el modelo democrático local se han inclinado por anticipar el movimiento de sus fichas con miras a la próxima elección federal que marca el inicio formal de la sucesión.

Esperemos por el bien de nuestro Estado y del desarrollo del mismo que pronto los partidos que no se encuentran en el poder entiendan que es ahora el momento de construir y trabajar en beneficio de los ciudadanos y no por sus partidos y los proyectos de sus dirigentes. Al tiempo.

Desde la barrera

El fin de semana fue realizado un nuevo cambio en el gabinete estatal. La salida de Jesús Fragoso de la Secretaria de Salud marca el rumbo de una serie de movimientos que pretenden reconfigurar el gobierno priista actual.

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