Paupérrimo espectáculo taurino
16 de marzo - 2014

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Por Gerardo Orta

Hay ocasiones en las que la defensa de la fiesta de los “toros” se torna complicada. Este domingo en Apizaco nos quedamos con ganas de ver toros, pese a la voluntad de los toreros, entre los que destaco a Joselito Adame que sale a por todas no importando la poca seriedad de un festejo que pareciera ser improvisado.

Lo dije y lo sostengo, un festival de enanitos toreros tendría mayor seriedad. Con el respeto que me merecen los enanitos toreros.

Lo que nos vendieron como “toros”, fueron un fiasco, anovillados, con poca presencia y cuernitos de panadería.

Un juez que regaló orejas como si fueran larines, y una afición que conforme pasan las copas o cervezas, se convierte en experta conocedora de este mundillo taurino.

El toro menos malo, que no mejor, del encierro fue el cuarto. Segundo para Adame. Un torero que se compromete con la afición, serio, profesional.

El juez de plaza, Alberto Vázquez, otorgó dos orejas a Joselito Adame, que valieron más por la afición que le echó a su faena y por la soberbia estocada en todo lo alto.

Octavio García “El Payo” sólo vino a cumplir con el contrato de la empresa Casa Toreros. Nada nuevo con el queretano, con el mismo y escaso repertorio de suertes que le conocemos, no obstante los paupérrimos animales que le tocaron en suerte.

La calidad de Pablo Hermoso está probada, sacó a sus toreros caballos Manolete, Churrumay, Napoleón, y Viriato. Sin embargo, el juez accedió de manera inapropiada con las dos orejas, pese a la forma poco ortodoxa de matar a su segundo toro, por cierto, al segundo viaje.

Podría enumerar los detalles que a mi parecer faltaron a la seriedad de la corrida de toros en Apizaco, corrida de feria, sin embargo, sería regresar a lo que siempre he manifestado en estas líneas que buscan apreciar la seriedad de un festejo y criticar la chunga, en algunas ocasiones desmedida.

Con tardes como esta, con un encierro deplorable y una afición complaciente, Apizaco jamás llegará a ser una de las sedes taurinas de trascendencia nacional, salvo por los toreros maduros que aún nos quedan y que sin ellos, la ciudad rielera quizás no sería nada en términos taurinos, Rodolfo Rodríguez “El Pana” y Rafael Ortega.

Más allá del ejercicio periodístico, como aficionado lo pensaré dos veces en regresar a la plaza de toros de Apizaco. Seguro estoy que muchos aficionados, que no simples espectadores, pensarán lo mismo.

Ficha del festejo.

Domingo 16 de marzo, Plaza de Toros Rodolfo Rodríguez “El Pana”, lleno.

Toros para rejones de Julio Delgado, de buen juego pero con poca fuerza. Toros para lidia a pie de Felipe González, faltos de bravura, sin trapío, reservones y sin fuerza.

Pablo Hermoso de Mendoza: Palmas y dos orejas.

Joselito Adame (verde botella y oro): Palmas y dos orejas.

Octavio García “El Payo” (grana y oro): Discretas palmas y división de opiniones.