Día Internacional de la Mujer
11 de marzo - 2014

Por Fernando Tamayo

El pasado 8 de marzo se llevó a cabo la conmemoración del “Día Internacional de la Mujer” con el lema “Igualdad para las mujeres progreso para tod@s”. Durante su celebración por las autoridades de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se reconoció que actualmente no existe ningún país con los mecanismos necesarios que permitan considerar que hay plena equidad entre hombres y mujeres.

Al respecto, vale la pena referirnos a los problemas que existen en el diseño e implementación de Políticas Públicas tendientes a brindar garantías para que hombres y mujeres tengan igualdad de oportunidades en los distintos rubros del acontecer social.

En primera instancia, la complejidad existente en el establecimiento de acciones que tienen como finalidad brindar garantías a las mujeres, radica en el hecho, de que dichas medidas se han referido a cuestiones de carácter cuantitativo y no cualitativo.

Ejemplo de lo anterior resulta la reciente aprobación de la llamada “Reforma Político-Electoral”; la cual, entre otras cosas, establece una paridad de género al 50 por ciento entre ambos sexos, lo que según se ha dicho permitirá mayor participación de las mujeres. Lo anterior es así no por el hecho de que más mujeres pretendan, o no, participar; si no se sustenta fundamentalmente en el hecho que de manera automática al incrementarse el porcentaje a través del cual se obliga a los partidos políticos a presentar a elecciones a mujeres per se la cifra de participación de ellas aumentará.

Es decir, ¿realmente con el incremento del porcentaje respecto a las candidaturas se garantiza la equidad de género en nuestro país? Pensar que la problemática social existente en relación a éste tema se resolverá mediante el establecimiento de candidatos al 50 por ciento es un error.

Si bien es cierto que tanto en México como en otros países, la fórmula de las cuotas de género ha resultado eficaz al aumentar la presencia de la mujer en la vida pública. Tal circunstancia no ha sido suficiente para resolver el problema de fondo.

Hoy las complejidades de las sociedades modernas requieren que el dilema respecto a la similitud de oportunidades tanto para hombres como para mujeres se observe de manera integral, no como un asunto de igualdad numérica sino como una cuestión natural donde el ser hombre o ser mujer no sea una condicionante para asumir cualquier rol dentro de la vida productiva.

Es necesario que más allá de reconocer la importancia de las mujeres en la vida colectiva, se logré garantizar su inclusión dentro de las actividades sociales sin importar su condición de mujeres, es decir, anteponer su capacidad, conocimiento o experiencia por encima de su género, de lo contrario, lo demás no será más que, retórica pura. Al tiempo.

Desde la barrera

Han pasado más de dos meses desde el inicio de las nuevas administraciones, pocas han logrado resultados palpables, no sólo por el hecho de la curva natural de aprendizaje, sino además, por la escases de recurso dado las condiciones en las que recibieron sus respectivas comunas. Al efecto vale preguntarse ¿Cuándo serán llamados a cuentas los que los antecedieron en el cargo?

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