El compromiso con nuestros viejos
21 de febrero - 2014

Por Lorena Cuéllar

Durante la sesión ordinaria en el Senado de la República el pasado 13 de febrero subí a tribuna para apoyar la aprobación del dictamen de las Comisiones Unidas de Atención a Grupos Vulnerables y de Estudios Legislativos Segunda, a la iniciativa que contiene proyecto de decreto por el que se adicionan diversos artículos de la ley de los derechos de las personas adultas mayores.

La importancia de que aprobáramos con algunas modificaciones la Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se adicionan diversos artículos de la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, representa, el enriquecimiento de la norma respectiva con “un enfoque de desarrollo humano integral que privilegie las acciones de proteger, atender, ayudar y orientar a las personas de la tercera edad, así como conocer su problemática y encontrar soluciones adecuadas”.

El introducir con toda claridad las definiciones de cuidador permanente y de cuidador temporal; el facultar al INAPAM para que establezca convenios con instituciones educativas para que los adultos mayores puedan ser instructores en varios programas; fomentar la participación de dicho Instituto en el diseño, elaboración y ejecución de programas y proyectos que traten sobre los adultos mayores; determinar que las instituciones de salud estén obligadas a otorgar cuidadores temporales debidamente capacitados; promover el diseño de programas de vivienda para este sector de la población, así como proponer que la Secretaría de Educación Pública (SEP) reconozca como servicio social a los cuidadores temporales de adultos mayores en los centros de salud, vendrá a fortalecer de manera determinante la atención y respaldo que el estado mexicano le debe a los adultos mayores.

Es cierto, tenemos muchos pendientes con este sector de la sociedad, ya no debemos escatimar los esfuerzos en esta representación porque ha llegado el momento de que la nación responda a la gran deuda que tenemos con nuestros adultos mayores si realmente queremos que puedan tener y disfrutar de una vida plena, con libertad y respeto, sin pobreza, con dignidad, con justicia, y que sean incorporados e incluidos en procesos de bienestar social a los que deberían acceder todos los mexicanos.

El tamaño del problema con los adultos mayores está estrechamente ligado a los problemas de pobreza y de analfabetismo. En el país, uno de cada dos adultos mayores están en pobreza y uno de cada 10 vive en pobreza extrema, de acuerdo con la medición de pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Además, señala, tristemente, que el 15.7 por ciento de ellos no tiene acceso a servicios de salud.

En cuanto al analfabetismo en el que se encuentran los adultos mayores, más allá de los índices que son muy lastimosos para un país que se dice en franco desarrollo, evidencia que las estrategias gubernamentales para abatirlo no han logrado el éxito que sería esperable dados los recursos invertidos.

Por ello, también el analfabetismo, según la Agencia Quadratin, constituye una de las grandes deudas de la sociedad que difícilmente tendrá solución si no se cambia el contexto social de estas personas, si no se modifican sus condiciones socioeconómicas y si no se acompañan de esfuerzos serios, responsables y con acciones para combatir la pobreza y la desigualdad en que éstas viven.
Sumado a esto, los adultos mayores sufren violencia: son agredidos física o verbalmente: despojados de sus bienes, ingresos o inmuebles que son utilizados sin su consentimiento o sin tomar en cuenta sus necesidades; padecen maltrato emocional con amenazas y palabras ofensivas; ausencia de expresiones de cariño o respeto, o daño a su identidad y dignidad, refieren estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Por ello, también hemos mostrado nuestra preocupación en el sentido de saber si es verdadera y real las reformas de seguridad social universal que ha impulsado el gobierno federal.

Recordemos que alrededor de 30 millones de mexicanos trabajan en la informalidad, mismos que casi en su totalidad no tienen acceso a la seguridad social, también conocida como seguro o previsión social

El concepto se refiere a una política de bienestar social que protege o garantiza la cobertura de las necesidades socialmente reconocidas, como la salud, la vejez o las discapacidades.

Cuando no se garantiza la satisfacción de dichas necesidades, las personas sufren una severa reducción de los ingresos por causa de enfermedad, maternidad, accidente de trabajo, o enfermedad laboral, desempleo, invalidez, vejez y muerte; y también en la desprotección en forma de asistencia médica y de ayuda a las familias con hijos.

El objetivo de la seguridad social es la de ofrecer la misma protección a las personas que están en la imposibilidad, temporal o permanente, de obtener un ingreso, o que deben asumir responsabilidades financieras excepcionales, para que puedan satisfacer sus principales necesidades, proporcionándoles derechos, en los mismos términos que a los trabajadores formales.

Los adultos mayores requieren de su gobierno, esquemas eficientes integrados en los programas de las instituciones de salud, educación, del INAPAM y de desarrollo social del país, para erradicar das condiciones de pobreza, analfabetismo, el maltrato, abandono y descuido que padecen nuestros ancianos por su condición de fragilidad.

Por ello fue tan importante contar con el voto de todos mis compañeros senadores para aprobar el dictamen, y ciertamente debemos seguir avanzando, porque las deudas con los adultos mayores no deben seguirse incrementando.

Comentarios lorenacuellarcisneros@hotmail.com

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