¡Engrandecieron el toreo!
9 de febrero - 2014

Por Gerardo Orta

Tarde de grandes y gratas emociones vivió la plaza Jorge “El Ranchero” Aguilar de Tlaxcala, la cual se vio como en sus mejores galas.

Ante un lleno total y con la belleza que le distingue al coso, los tres espadas anunciados ofrecieron una tarde de lujo frente a unos toros de Montecristo que, pese a su buen recorrido, fueron escasos de fuerza y bravura.

Julián López “El Juli”, fue quien puso el listón alto en la tarde pese a que falló con el acero en su primer toro.

El segundo de la tarde, primero para él, dio prestaciones a Julián para lucirse. Con una faena más derechista que nada, el español tiro del toro con suavidad, con elegancia, deletreó el toreo y calentó las gargantas que con el primero no pudieron encenderse.

Lo llevó despacio en los terrenos del toro, en el límite de las rayas del tercio y los medios, en el departamento de sombra.

Así, lo mismo toreó por derechazos que por naturales, cambios de mano, y dosantinas de muy buena factura.

Los tendidos saborearon el temple de Julián, disfrutaron, como diría José Bergamín, «la música callada del toreo».

Fue entonces cuando el torero ultramarino cogió la espada, la asamblea esperaba lo mejor, volcarse con Julián en el espadazo, la respiración se contuvo, y El Juli se lanzó al morro. Para su mala suerte, pinchó.

El torero se fue a por uvas hasta en tres ocasiones y fue tras el primer golpe de descabello cuando el morito dobló, pero por mera voluntad.

Con el segundo, Julián tuvo detalles, lo mimó, lo consintió, pero el toro no fue mejor, ni si quiera igual que el primero.

El hidrocálido Joselito Adame, también tuvo tela para cortar con ambos toros, pero fue con el primero en donde figuró más su calidad torera.

El toro fue noble, sin malas ideas y lo dejo estar, se arrimó de más frente a un toro que jamás desarrolló sentido.

Después de sendos y sentidos derechazos en los medios, Adame hizo ver mejor al toro de lo que en realidad era.

El toro tenía poca fuerza, como todo el encierro, pero lo cuajó y logró arrebatar las palmas a un boyante Juli, pues aquel a diferencia de éste, tocó pelo al cortar la primera oreja de la tarde.

La historia de Julián se repitió con Joselito, pues el toro segundo del lote, no permitió el lucimiento de Adame que, sin embargo, intentó, buscó por ambos pitones, pero no consiguió buenas ganancias.

Pese a ello, la afición le reconoció el esfuerzo, sobre todo un colofón de pitón a pitón para castigar al burel, justo frente a la puerta de cuadrillas
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El primer espada, Federico Pizarro, tuvo en frente, quizás, lo menos bueno del encierro, con su primero, la tarde para el ganadero parecía que se nublaba, el toro no dejó estar al torero capitalino.

Pero Pizarro demostró porqué es un torero maduro, con experiencia, pues pese a que el toro resultó muy parado, la afición aplaudió, al menos, dos tandas por el pitón derecho que, de alguna forma, salvaron la faena del primer toro del festejo.

En contraste, con el segundo toro, Federico Pizarro también tocó pelo, cortó una merecida oreja no obstante el rechazo de un sector del público.

La plaza de toros Jorge «El Ranchero» Aguilar, registró un lleno hasta las banderas, vaya, hasta el tendido de sol –donde aquellos que no pagan instalados junto al campanario del ex convento–, también registró un entradón.

Un merecido reconocimiento para el empresario Ángel López Lima y al Instituto Tlaxcalteca de Desarrollo Taurino por la promoción y la afición que le echaron para la organización del festejo.
El sábado, el mismo empresario anunció que también organizará la corrida de «sábado de gloria», así también las de la feria de Huamantla, ya veremos qué resulta con un empresario que en las tardes que ha ofrecido, ha logrado engrandecer la fiesta en Tlaxcala, que tanta falta hace.