Lista la capital para recibir a visitantes de la corrida de la Amistad
5 de febrero - 2014

tlax55
Tlaxcala | Redacción.- Tlaxcala y su magia está lista para recibir a los visitantes de la “Corrida  de la Amistad” que se celebrará el próximo 9 de febrero en la Plaza de Toros “Jorge el Ranchero Aguilar” con la presentación estelar de Federico Pizarro, Julián López “El Juli” y Joselito Adame.

El gobierno municipal que preside Adolfo Escobar Jardínez a través de la dirección de turismo municipal ha instruido para atender a quienes visiten este municipio en esta fecha de corrida y todo el año.

Si acudes a la capital del estado más rico en historia del país, date la oportunidad de descubrir su hermosa arquitectura colonial, saborear sus exquisitos platillos típicos y conoce algo de su interesantísima historia, cultura y tradición milenaria.

Tlaxcala es una ciudad agradable que conserva su trazo original del siglo XVI, época de la que datan algunas de sus construcciones que se levantan alrededor de placenteras y sombreadas plazas.

Toma rumbo al centro, a la plaza de la constitución, pues este es el mejor punto para iniciar nuestro paseo, con los rayos matinales del sol la cuidad adquiere una fisonomía muy pintoresca; observando el primer cuadro no podrás evitar notar las reminiscencias de su arquitectura que son clara muestra del importante lugar que jugó la ciudad durante la época de la nueva España.

Lo primero que observamos es el Palacio de Gobierno, edificio cuya construcción se inició en 1545 y que se ubica al norte de la plaza. En el extremo derecho del palacio se encuentra la antigua Alhóndiga; en su parte central se está el Cabildo de Indios o Casas Consistoriales, levantados con mano de obra indígena, de la que resaltan sus arcos estilo árabe con motivos vegetales tallados en piedra.

Pero, sin duda, su principal atractivo son los murales en su interior que narran la historia del estado, y que fueron realizados por el apreciado artista, don Desiderio Hernández Xochitiotzin.

Por la calle Porfirio Díaz nos dirigimos a la avenida Guerrero, donde damos vuelta a la izquierda para llegar a la Calle de la Capilla Abierta, la cual nos conduce al Ex Convento Franciscano de Nuestra Señora de la Asunción, monumental conjunto de 1537 que consta de dos atrios, en uno de los cuales se representaron las primeras obras de teatro en náhuatl.

El conjunto se complementa con una capilla posa y el portal de peregrinos. En el atrio bajo se encuentra la capilla abierta de planta hexagonal con tres arcos cornupiales.

Se dice que la bóveda, ornamentada con nervaduras semicirculares, es la aportación más original de México a la arquitectura mundial. La fachada del ex convento es austera, en contraste con su interior, que alberga verdaderas obras de arte, y donde destaca su techo artesonado estilo mudéjar, uno de los más grandes y mejor conservados de América.

Ahí mismo, en el claustro del ex convento, se aloja el Museo Regional de Tlaxcala, edificio de dos plantas que dan cabida a nueve salas en las que se ofrece un panorama cronológico de la entidad. El museo abre de martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas.

Vale la pena tomarse un tiempo para visitar la cercana Capilla del Cristo del Buen Vecino, que aunque sencilla y austera es muy interesante.

De regreso al centro visitamos la Plaza de Toros Jorge «El Ranchero» Aguilar, localizada frente al ex convento y que data del siglo XVIII; su belleza, además, hace honor a la tradición taurina del estado. Pero si además tienes la oportunidad de presenciar una corrida de toros, podrás apreciar que esta se da en el marco de una de las plazas más pintorescas del mundo.

Cuando el hambre empieza a dejarse sentir nos dirigimos a los Portales de Hidalgo y Chico y sus alrededores, antiguamente Portal Real y Portal del Parián, respectivamente. Y es que ahí se han instalado, además de comercios varios, excelentes restaurantes en los que se saborea una gastronomía de gran influencia prehispánica en su máxima expresión, en la cual podrás disfrutar sabores con origen indígena y español.

De la comida típica de la región, que es una de las más exóticas del país, puedes degustar desde los poco atractivos a la vista pero deliciosos al paladar chinicuiles (gusanos rojos de maguey), los no menos guapos escamoles (larvas de hormiga) y los sugerentes ahuatli(huevecillos de mosco), pero también otras delicias como mixiotes de diferentes carnes, huevos de codorniz y platos elaborados a base de flores de la yuca, el tzompantle y el colorín, acompañado de una inigualable debida hecha a partir de la fermentación del maguey. Tú tienes la palabra; tú eliges.

Después del atracón un pequeño reposo. Pero si eres de los que para “hacer digestión” prefieren caminar, dirígete a visitar el ex Palacio Legislativo, hoy Secretaria de Turismo, edificio del siglo XIX del que destaca su fachada en cantera gris. En el interior resalta el domo con rasgos art nouveau y las columnas que ensamblan sus capiteles de hierro fundido. El edificio se ubica en la esquina de avenida Juárez y Lardizábal.

Otra de las joyas arquitectónicas que no debes dejar de visitar es el bellísimo Teatro Xicohténcatl, inmueble ubicado sobre la avenida Juárez, y que funciona desde 1873. Se trata de uno de los foros artísticos más importantes del estado y en él se presentan espectáculos de primer nivel. Su fachada está cubierta con cantera labrada y muestra rasgos neoclásicos. Sin embargo, su elemento más llamativo es el plafón decorado con una pintura, obra del pintor y torero norteamericano y sevillano por adopción John Fulton, en la que se representan a las musas de las bellas artes.

Lo que resta de la tarde, y aún con suficiente luz, la dedicamos a visitar el Jardín Botánico Tizatlán y el Acueducto de Atempan. De regreso al centro podrás apreciar la Escalinata de los Héroes, construida en la década de 1960 y que en sus descansos muestra bustos de héroes ligados a la historia del estado.

Algunos otros sitios de interés imprescindibles de conocer nos llevan al imponente Santuario de la Virgen de Ocotlán, que se localiza a tan sólo un kilómetro de la ciudad. Este monumental conjunto data de 1541, año en que tuvo lugar la aparición de la Virgen María al indígena Juan Diego Bernardino. Dos edificaciones complementan el conjunto: la Capilla de Guadalupe (hoy el bautisterio) y el Portal de Peregrinos. El interior es bellísimo y sería inútil destacar alguno de sus elementos. Sin embargo, podemos mencionar el barroco retablo mayor, las pinturas que narran la historia del estado, el enorme órgano del siglo XVIII pero, sobre todo, la imagen de la Virgen de Ocotlán tallada en madera.

Las noches en Tlaxcala son límpidas y estrelladas, libres de contaminación, lo que nos hace sentir una placidez que las grandes ciudades ya han olvidado. La vida nocturna, en Tlaxcala, te ofrece restaurantes y bares como el de la Casa de Piedra y muchos otros de comida de diferentes países en los que podrás pasar una tranquila velada que, a final de cuentas, también es una excelente razón para visitar esta ciudad capital.

Seguramente nos quedaremos con el ánimo de regresar a esta enorme ciudad que en cuanto a atractivos se refiere es mágico.